Cáp. 7
“De planes de compensación y venganza”
El evento acabó pero seguía lloviendo, salieron y los dos seguían abrazados, la chica sonriente mayor se había muchado con alguien que conoció allí adentro, la menor sonriente no se quedó frustrada por el desaire del “dark” y tambien se levantó a alguien, el fulano desconocido se enganchó con la hermana mayor del dark hubo gran química entre esos dos, y la prima, la hermana menor y el fulano conocido solos, la pasaron bien, ( los únicos que estuvieron atentos al evento.
Subieron todos al carro pero ahora la chica pálida ocupó el asiento delantero, estaban todos mojados y pegajosos de la cola vertida sobre ellos, el calor infernal de los nueve meses anteriores empezaba ahora a tornarse en una espesa y fría humedad.
Condujo como si flotara, las luces de los autos que pasaban parecían de arco iris. Iba conversando animadamente con la chica pálida de muchísimas cosas, su pecho estaba inflamado aunque la nariz ya no le sangraba.
Dejó a todos en sus casas, y se quedó a solas con la chica pálida para ir a su casa al último y aprovechar cada segundo que le quedaba a esa noche,
Eran casi las doce, dejó de llover, el aire era casi una masa
-¿porque lloraste?- preguntó buscando una oportunidad para disculparse y las palabras cortaron el gelatinoso aire, el cerebro de la pálida reprimió la respuesta automáticamente, era otro secreto más para su ya repleto cajón.
-por nada- dijo, pero sonaba tan falso
-¿ por nada?, nadie jamás llora por nada- replicó él – debe haber una buena razón
-no me preguntes más por favor- le dijo y él sintió que la conciencia le seccionaba los intestinos, desde aquel mismo día sabía que era su culpa, sabía que se había portado como un cretino que la había lastimado de alguna forma.
Peor aun, ahora sabía uno de los secretos de la pálida sin que ella se lo cuente, tal vez la fortaleza de ella eran sus secretos tan bien guardados o tal vez era una de sus debilidades, “los secretos guardados son como cálculos en el riñón”, de todas maneras el conocimiento de aquel hecho los vinculó de una patética forma, el se estaba enamorando sobre un cimiento de compasión y de culpa, y en ella crecía un sentimiento de venganza, que se entrelazaba diabólicamente con esa atracción y admiración por él que se encontraba presente desde el comienzo de su adolescencia, lo más parecido a enamorarse que ella podía sentir
Reinó un silencio en el auto luego de la última respuesta, el no sabía si disculparse por estar flirteando con la “pink”, pensaba que podría parecer orgulloso de su parte el atribuirse la causa del llanto de ella, la pálida no sabía si seguir siquiera hablándole o si tenerlo como su juguete para irse vengando de él por todo aquello, poco a poco desangrándolo lentamente, sacarle el corazón para mostrárselo a todos.
Él decidió callarse la disculpa, ella decidió la venganza, malas decisiones de ambos, pues él planeaba compensar con creces todo dolor que le causó, cada lagrima vertida por ella en los trece minutos y dos segundos que lloró, y ella quería ilusionarlo, así que parecería que los esfuerzos de él por compensarla darían resultado.
Llegaron a la casa, se bajó para abrirle la puerta, como todo un caballero (comenzó a compensarla), y lo “yellow” en ella despertó, volvía a ser la reina y le gustó.
Se despidieron quedando en que se volverían a ver, la velada había sido mágica, decían, (aunque no era verdad) vale repetirla.
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