Cap. 4
“De cómo por escapar de lo pink cayó en lo yellow”
El miércoles necesitaba realmente huir del mundo, se hallaba tenso, habían llegado de visita dos amigas de su hermana, dos chicas de fácil sonrisa, ya saben como son, de tipo “pink” esas mujeres que se obsesionan con el sexo opuesto, que han tenido como 300 novios que todo lo dicen con doble sentido, muy escandalosas, qué usan la ropa más provocativa y que saben como con una mirada o una sonrisa seducirte.
Eran hermanas, la menor era la más descarada y había puesto los ojos en él, desde que llegaron, venían ellas también para el evento del año, eran muy buenas amigas de su hermana y se estaban quedando en la casa, la chica “pink” no dejaba en paz al pobre “dark”, quería una conquista para el viernes alguien con quien pasársela bien, pero el no era de ese tipo de persona que gustara mucho de los flirteos de un día, buscaba algo en serio desde hace tiempo, alguien con quien poder hablar de cosas interesantes, que no sea “light”, le atraían muchas chicas pero no encontraba alguien con la suficiente sensibilidad, las de fácil sonrisa eran demasiado desvergonzadas, y eso causaba en el un rechazo natural, aunque por su inocencia se estaba dejando llevar por las provocaciones constantes que tenía en su propia casa, es que es humano.
El martes por la noche habían llegado, y él fue a recibirlas junto con sus hermanas y su prima (amigas también de ellas), las chicas de fácil risa llegaron haciendo el relajo coqueteando con el chulio y el busero, se habían hecho amigas de todos los hombres en el bus, incluidos los casados, que ya tenían ahora para problemas en su casa, claro no les habían cobrado el pasaje, y su numero telefónico ya era del conocimiento popular. Saludaron con gritos, abrazos y besos con sus parientes, todo un show para la gente en el terminal, a él le dejaron marcado con labial en ambas mejillas al saludarle con sendos besos simultáneos una a cada lado.
Y de vuelta a la casa era más relajo todavía en el carro, conversando y riendo a carcajadas con su parientes-que lindo que es tu hermano- le decían y el pobre se sonrojaba, -es tan calladito- y las sonrisas y miradas por el retrovisor, y después les oyó contar de sus encantadores “levantes” en el bus y de cómo la mayor ya se había venido muchando con uno, como no iba a estar calladito si ya se estaba empezando a aburrir con tan interesantes temas de conversación.
-¿Oye ñaño vas el viernes con nosotras?- le preguntaron, pero los metiches “pink” no le dejaron contestar, en realidad no quería, pero ellas dijeron -claro que va a ir, no nos vas a dejar solitas ¿no es cierto?
-si es un lindo- dijo la menor
-y necesitamos un hombre a que nos proteja- dijo riendo la mayor
así que el solo asintió con la cabeza, pero pensaba para si que en el último momento pondría una excusa y no iría.
Desde el día mismo que llegaron la menor se puso en la tarea de seducirle con esa sonrisa tan fácil como ella misma, estuvieron a punto de un beso, pero él piensa que un beso es algo tan especial, una comunión sagrada entre dos personas que se quieren, algo que no puede darse con cualquiera, por eso se contuvo, y se alejó.
El miércoles su prima le dijo que era un tonto por no aprovechar la oportunidad que le daban, venía bien instruida por su amiga, habían tramado ya todo un plan, el miércoles les iban a dejar solos en casa y a él no le quedaría más remedio que caer en las garras rosas de su huésped.
El ambiente estaba tenso para él, huyendo de la sonriente seductora, le tenía ya cansado, así que su escape fue más que necesario dijo que iba a la tienda, pero se fue a “estar solo entre la gente” salió a caminar y frustró todo el plan que se cernía sobre él, talvez debió quedarse, hubiera sido mucho mejor no le habría hecho sufrir tanto, tenía ganas de coquetearse con la sonrisa fácil y eso no le hubiera perjudicado en lo más mínimo, pero al salir cayó en otra trampa, una peor.
Se encontró a las tres de la tarde con veinte minutos y veinte segundos con la chica de pálidos colores y exótico perfume en la calle de las palomas, fue una sorpresa volverla a ver después de 5 años, una hermosa “coincidencia”, (pues el desconocía toda la persecución que protagonizó ella para encontrarlo y que no era ninguna “hermosa coincidencia” sino un plan calculado y malévolo.
Cinco años no habían pasado en vano, la niña que él conocía, que tenia un bonito olor a flores era ahora una hermosa mujer de perfumes etéreos e intrigantes.
Siempre le impresionó su inteligencia desde que la conoció, recordaba muy bien las interesantes charlas que mantuvo con ella cuando eran vecinos de barrio, a pesar de ser ella 5 años menor a él, podían conversar casi de cualquier cosa, y siempre sería agradable, era una chiquilla pálida pero muy ingeniosa, aunque nunca jamás contaba sus secretos a nadie.
Cuando sus vecinos se mudaron al otro lado de la ciudad siempre extrañó las tardes cuando salían a caminar conversando, filosofando, él creía que ella era media “dark” o por lo menos podría llegar a serlo cuando creciera, porque era solo una pequeña para él en ese tiempo. Recordaba siempre cuando ella le llevó un día a la tienda de antigüedades donde encontraron cosas tan interesantes y se hicieron muy buenos amigos de la señora que atendía, se volvió un punto obligado de parada en sus caminatas, luego iban al parque y a pasar por la hermosa y estrechísima calle de las palomas, esa cuadra mágica, de casas muy antiguas de balcones con flores que en todas y cada una de las puertas tenían tallada una paloma, pero cuando se mudaron las cosas cambiaron mucho, y lo de las caminatas juntos se perdió definitivamente cuando la niña pálida se tuvo que ir a vivir un par de años con la abuela en la capital, prácticamente se perdió todo contacto con ella hasta ese miércoles. Se sentía muy solo desde que perdió a su amiguita.Por eso realmente se impactó con el encuentro, se le vinieron todos esos recuerdos de golpe a la cabeza y ese olor tan delicioso que lastimaba los pulmones... estaba casi en estado de shock, sentía que se iba a caer, es que ya no era ninguna niñita, por eso no percibió lo “yellow” que era ahora, ni siquiera cuando ella sin colores en el rostro le insinuó que quería ir con él el viernes. El conflicto en su interior se acrecentó en ese encuentro, el evento no era precisamente de su agrado, no quería ir con las sonrientes amigas “pink” de sus parientes pero ahora había alguien bonita e inteligente que quería ir con él y su cerebro sufrió un corto circuito, además el olor que desgarraba sus entrañas le idiotizó, cayo como una rata hambrienta en la ratonera, se ofreció a pagarle todo sin pensar en nada más, pensó que su soledad iba a dar un giro, y giró, pero de mala forma
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