“Aquella que nunca llega”
Introducción
Un esperado evento que te deja expectativas insatisfechas, “aquella que nunca llega... “ sensación frustrante como la del niño al que ofrecieron llevar al circo si se porta bien, pero que siempre posponen el día de ir, por más bueno que sea el guagua, y cuando por fin un domingo hay tiempo, van y encuentran un terreno vacío y un poco de aserrín donde antes se alzaba majestuosa la carpa
Si aquel Viernes no se hubiera portado como se esperaba de él, porque tenía la oportunidad, la lluvia era el ingrediente, media luz: el condimento y el baile: postre.
Siempre lamenta el no lanzarse cuando debe y no le sirve de nada, cada vez es lo mismo, con palabras de desprecio se mira al espejo, y se consuela con un “La próxima si”, no tenía que perder ese Viernes... maldita noche de noviembre, será que este mes carga con su tristeza a quienes mediocremente no saben de malicia, a veces la inocencia es perjudicial cuando la sumas a un refinada caballerosidad y una atracción creciente.
Las lagrimas femeninas son tan poderosamente conmovedoras para el hombre, pregúntenle a Sansón, él sabe bien lo que es perder toda la fuerza al ver correr por una delicada mejilla una brillante gota salada, lo sabemos todos, y ellas también, y hay aquellas que abusan de una de sus armas más eficaces, llegan a superar (las lagrimas) el más descarado gesto provocativo. Tenia postre y no se lo comió, prefirió un par de gotas saladas, cayó rendido presa del instinto de protección masculino, y quien podía adivinar la consecuencia, él mismo no lo previó. Tuvo que pasar todo un año para que lo entendiera.
Cáp. 1
“De lluvias extrañas. Lo dark y lo light y una escena de llanto”
Fue un sonado Viernes, anunciado por cada medio comunicativo posible, era para el cómo la primera vez, aunque de hecho conocía lugares más underground, fiestas más extrañas habían celebrado con personas menos familiares, en violentas danzas dejándose llevar del ambiente oscuro, de estrambóticas luces y extraterrenos sonidos, pero era la compañía hoy la que le tenia allí, en un sitio al que tal ves no hubiese ido nunca: un desconocido, tres parientes, dos mujeres de fácil sonrisa, un conocido, y una chica muy pálida, sobretodo por ella, contra su sombría filosofía se les unió.
Él era medio “dark” en ese entonces, aun lo es, pero ahora lo lleva más adentro, es “dark” para sí mismo donde verdaderamente importa; ¿Cómo defino “dark”? Hombre sombrío, de gustos declarada y generalmente en contra de la corriente común, de opinión filosófica y de peso, pero contradictoriamente se rodeaba de personas light (de opiniones livianas o sin opinión) así que diré (aunque talvez no sea la correcta definición) que él era “dark” por su obstinada posición anti-popular, tan impopular que buscaba no ser notorio con lo “dark” ni con lo light, pongámoslo más simple, él era una especie de persona normal, alejado de la superficialidad pero sin opiniones demasiado radicales y no debió estar en ese día, en ese lugar, ni con esa gente, solo por ese pálido rostro.
El lugar era grande había mucha gente (todos light) el paraíso de lo liviano, mucha ropa de moda, muchos celulares, peinados de dos libras de gel, perfume de yanbal, auspiciado por alguna boutique, metido allí empezó a arrepentirse.
Empezó a llover como no había llovido desde hacia meses, y lo que llovió fue cola rosa (es que era lo más light que podía llover) empezó como agua, si, pero las gotas empezaron a caer dulces poco a poco y el suelo luego se llenaba de la espuma del gas que contenía aquel diluvio, la verdad, con agua si hubiera sido un martirio, pero hasta el más “dark” cedía ante tal fenómeno: una lluvia de gaseosa al ritmo pegajoso de aquellos sonidos, sin olvidar a las dos mujeres de fácil sonrisa que le acompañaban, le hicieron olvidar de su arrepentimiento dejo de lado su escepticismo y se unió en los bailes bajo la persistente lluvia de liquido meloso a sus dos sonrientes acompañantes.
Eligió a una, sería su favorita esa noche, la menor de las dos mujeres risueñas, la más descarada, le seguía el juego aunque no despistaba a la chica pálida por la que se había metido en ese superficial evento, quería estar con ella pero no se atrevía, la menor de las dos sonrisas por otra parte le ofrecía un buen momento, él era un poco inexperto en lo que a conquista se refiere, por eso se dejaba llevar por las obvias provocaciones de esa sonrisa, no se atrevía a dar el paso siguiente con la pálida, era ingenuo en toda su sombría filosofía, pero no era problema eso con la chica sonriente, ella se estaba encargando de todo, parecía la noche ideal todo era jubilo nada más, y justo entonces, en medio de toda esa espumosa algarabía, unas gotas saladas chocaron con lo dulce que caía del cielo y resbalaron por las cadavéricas mejillas de la chica capaz de poner a ese “dark” dentro del evento del año, la chica pálida estaba llorando.
vacan, buena expresión y buena ortográfia ya quisiera tener alguno de esos dos.
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