Cap. 5
“De la sequía. Fulanos y de soluciones estúpidas para no enamorarse”
El jueves el calor superó toda marca antes registrada en esa ciudad, algunos juguetes de plástico se derritieron ante el asombro de los niños que jugaban con ellos, no era normal que en esa época hiciera tanto calor, generalmente en noviembre llovía
La sequía tenía ya nueve meses, el río se había secado por completo y olía mal por todas las truchas muertas secas en el lecho del río; la gente en el campo empezó a acostumbrarse cuando el maíz de sus gallinas explotaba y se volvía algo como el canguil, no había agua en muchas casas por eso la gente solo tomaba agua de sus grifos si era de vida o muerte, así que la venta de cola subió a niveles sin precedentes lo que enriqueció a los dueños de comercios en tan solo ocho meses; algunos que solo arrendaban locales pequeños luego compraron la casa entera, se veían a los que antes andaban con esas carretillas vendiendo colas ahora subidos en hermosos autos del año; ya no venían esos pequeños camioncitos repartidores llegaban ahora inmensos trailers de cinco en cinco.
En casa del “dark” solo se tomaba cola rosa, como en casi toda casa en esa ciudad, no sé porque a la gente le gustaba tanto ese tipo especifico de bebida.
Sus padres enfermaron de gastritis en esa época, de tanto ácido carbólico (cola) y él por poco, y aparte andaba deshidratado, por eso sus pulmones estaban débiles, por eso le afectó el encuentro del día anterior, su mente también se encontraba en un frágil estado semidepresivo.
Se había quedado pensando en ella, era como cuando una cancioncilla estúpida te entra en la cabeza y no la puedes olvidar, y la pasas repitiendo inconscientemente hasta que te hartas.
El miércoles se durmió tan placidamente repitiendo la “cancioncilla” estaba tan feliz de haberla encontrado (los efectos narcóticos todavía le tenían sedado) pero al amanecer del jueves era como si estuviera chuchaqui la pasó mal todo el día, al llegar la noche no podía dormir, y cuando por fin lo hizo tuvo una horrible pesadilla, alguien lloraba pero no sabia quien, a ratos le parecía que era el mismo, a alguien le habían sacado el corazón y quien lo hizo lo andaba enseñando a todos, aunque no podía ver quien era el asesino, y de pronto estaba frente a un espejo y se vio, corrían lagrimas por su rostro y en su pecho había un agujero sangrante que dejaba pasar la luz, se despertó y estaba sudando frío, tenía miedo, y la “cancioncilla pálida” aun en su cabeza... y no se volvió a dormir pensando en ella.
Se dijo a sí mismo que esto debía parar ahora mismo, sentía que se iba a enamorar como no se había enamorado nunca antes, y aunque quería algo serio desde hace tiempo no quería que un sentimiento repentino lo destruyera, no es que creyera que los sueños predijeran el futuro, creía en que su inconsciente reflejaba sus preocupaciones y que esa pesadilla podía ser una defensa psicológica natural.
Encontró la solución perfecta (según él), para detener en seco el sentimiento que presentía le iba a arrancar el corazón, no iría solo con la mujer pálida, iría en grupo con sus hermanas y las escandalosas chicas sonrientes, y lo que es peor iba a darle gusto a la que insistentemente le había estado coqueteando, una tonta idea, pero su cerebro ya no estaba funcionando bien.
Anocheció el viernes, el cielo se empezó a encapotar amenazante con nubes rosas, parecía que por fin iba a llover.
Salieron en el auto con sus parientes y la mayor de las chicas “pink” en el asiento de atrás, la menor iba al lado del conductor con su presa ya prácticamente asegurada. Decididamente y sin ninguna duda fue así cargado a recoger a la chica pálida en su casa, ella ignoraba la sorpresa que le esperaba, pues imaginaba que seria una cita solo los dos con el joven “oscuro”, en realidad en eso habían quedado.
Transitando en dirección al otro lado de la ciudad por la avenida de los sauces, sonó el celular de su hermana, era uno de sus amigos que le preguntaba si podían pasarle viendo en la casa y si podría ir un amigo de él con ellos.
-Ñaño dice el fulano si puedes irle a ver- el Fulano era su conocido, pero, al otro ni le conocía y ya estaba cambiando de humor con la idea de llenar tanto el carro pues aparte ellas ni sabían que tenían que irle a ver también a la chica pálida, pero como era así medio callado cuando estaba de mal humor, solo asintió con la cabeza.
Pasaron a verles a los colados de última hora (al conocido y al desconocido), y de ahí a la casa de la pálida
-¿ñaño a donde vamos?, por aquí no es.
-yo también tengo una colada de ultima hora que recoger- respondió secamente, y los fulanos, querían que la tierra les trague, era un ambiente muy incomodo el que se respiraba en el carro, el calor no daba para más.
Llegaron a la famosa casa, timbró perturbado, y enseguida el maldito perfume otra vez lo entrampó, lo mejor hubiera sido dejarle plantada si no quería nada con ella, pero en el fondo aunque quería parar el sentimiento creciente, también se moría por volverla a ver y a oler, salió enseguida, vestida completamente de negro y su resplandeciente y bello rostro contrastaba magníficamente resaltando su hermosura natural, se había bañado esa mañana por 45 minutos y se había untado 3 veces cada cabello, por eso el mismo instante en que abrió la puerta la nariz le empezó a sangrar al chico “dark”, se asustaron todos, parecía que no había razón para esa sangre, pensaron que era por el calor, el mismo lo creyó así.
En esas circunstancias, todavía impactados y él con un corcho de papel higiénico en la nariz subieron todos al auto y fueron por fin a la concha acústica, el magnifico escenario al aire libre orgullo de la ciudad.
Casi nadie hablaba en el carro excepto por supuesto, las chicas de fáciles sonrisas, la pálida tuvo que ir atrás, la niña “pink” no iba a ceder su puesto, los fulanos se narcotizaron con el aroma que reemplazó el oxígeno en el auto, pero la “yellow” no era una mujer fácil le gustaba jugar con uno a la vez, y su elegido era el “dark” aun así estaba muy a gusto viendo como los fulanos desmayaban a su lado, las parientes y las pink por otra parte encontraban desagradable el aroma, en general toda mujer odiaba el olor, y por consiguiente a ella, pero eso no le importaba en lo más mínimo.
Cuando por fin llegaron había mucha gente desesperada por entrar, la policía tuvo que lanzarles gas para que formaran una fila ordenada. Mientras esperaban por entrar la chica pálida se acercó a conversar con el “dark”, pero el ya estaba ocupado con la “sonrisitas”, ella estaba entrando en pánico, como iba a pasarla sola, quien sería su juguete... los fulanos no le paraban bola tampoco, estaban más por las parientes del “dark”, se sentía incomoda, con iras, quería ponerse a llorar, tenía razón el “dark se portaba como un cretino, solo hablaron un poquito y de ahí no le prestó más atención.
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