Cáp. 3
“De perfumes y planes maestros”
La mujer de cadavéricos colores empezaba a preocuparse de su falta de candidatos, por eso aquel miércoles se dedicó más de lo común al rito de su perfume, presintiendo que algo pasaría. La esencia se la preparaba una abuela suya con un viejo secreto que se pasaba de generación en generación en la familia de las mujeres de cara sin sangre, preparada de rosas amarillas y floripondios, talvez si alguna chica lo preparase no surtiría igual efecto pues lo que realmente amplificaba la ya de por si narcótica fragancia era el sudor natural de su cuerpo, es que tenían menos la sangre y más trasparente que la generalidad de la gente, por eso su níveo matiz en la piel, y eso purificaba sus olores naturales hasta convertirlos en perfumes, que variaban de acuerdo a la persona, en el caso de ella adquiría un aroma que resultaba hipnótico.
Cada mañana muy temprano en la madrugada se bañaba solo con agua por 34 minutos exactamente luego se untaba el pelo del especial ungüento de rosas y floripondios hasta que cada cabello era embadurnado, el tono de su pelo por eso era exacto al de las hojas secas, se enjuagaba después no con agua sino con otra esencia de flores, este de su invención, era muy inteligente pero se desperdiciaba aquel hermoso cerebro por su obstinado egocentrismo, el rito concluía dejando que su cuerpo se secara con el aire, nunca usaba toalla.
Ese miércoles el baño con agua duró 36 minutos y 10 segundos, se untó dos veces cada cabello con la mezcolanza de la abuela, gasto lo que le quedaba para la semana de su bálsamo personal y dejo que se seque hasta el último rincón del cuerpo sin que quede nada de humedad, absolutamente nada, cada poro absorbió los perfumes usados, es que presentía que algo bueno le pasaría
Talvez no hubiera sido necesaria toda aquella ceremonia, tenia una belleza muy sutil, el blanco color de sus carnes bastaba para impresionar, no era un blanco de muerte era más bien un blanco que tenía vida, de figura delicada, los ojos también aportaban, eran grandes e inquisitivos, color miel, y los labios pequeños pero muy bien formados, pero esa obstinación de querer ver que el planeta gire a su alrededor ocultaba los atributos naturales que ella poseía, era un mal de familia el egocentrismo, por eso tenían que recurrir a los extraños perfumes, aunque ella realmente exageraba realizando cada día el mismo acto de bañarse en la madrugada con agua solamente por 34 minutos exactamente y después todo lo demás antes descrito.
A veces me da pena tantos esfuerzos en vano, los perfumes actuaban en la mayoría de hombres, pero no tenían efecto duradero, tan pronto se acostumbraban al aroma la dejaban, porque aparte de su marcada forma “yellow” de ser nunca era capaz de contar sus secretos jamás confiaba en nadie, y eso es muy malo, los secretos guardados son como cálculos en el riñón, y ella tenía muchas cosa ocultas en ese blanco corazón.
Se puso a pensar en sus conocidos, había agotado casi por completo su lista de victimas, y para el viernes no había aun quien la invite, y no lo podía permitir, solo quedaba ese muchacho extraño y sombrío pero a la vez inocente que ella secretamente admiraba, le gustaba desde que ella era una niña y vivía en su barrio, pero luego cuando fue creciendo se hizo de tantos otros admiradores más “light”, de más fácil comprensión que podían ser manipulados más fácilmente, que casi lo olvidó, y ahora solo le quedaba él y lo vio como un reto, si podía dominar a un “dark” podría con todo.
Así que busco en su inmensa agenda, era casi tan gruesa como la guía de teléfonos de alguna ciudad pequeña, y se dispuso a llamarlo, se conocían de pequeños pero hacía muchos años que no se habían visto, ella sabia como era hace 5 años, pero la gente cambia, el había ido interiorizando su “darkness” a través de los años y era ahora mucho más “dark” para adentro, donde verdaderamente importa, que cuando la conoció.
Marcó el número, pero no estaba, preguntó dónde andaba, y la tonta que le contesto le dijo que había salido a caminar, no debió decirle.
Así que para ella se resolvió el asunto, conocía de sus caminatas sabía por donde le gustaba andar y ahora podía ir y parecería una coincidencia, tenía asegurada la invitación para el viernes.
Salió un poco apurada, fue caminando primero por la calle del río pero no estaba por allí, subió las escalinatas y empezó a ponerse nerviosa tenía una expectativa en el pecho reprimida, quería encontrarlo pero le asustaba que iba a encontrar, caminó más rápido, casi corriendo bajo por la avenida de los sauces, no lo encontró tampoco allí, fue a la tienda de antigüedades, pero la señora le dijo que hace un ratito se había ido, lo tenía, sabía que ahora iba por el parque y de allí a la calle de las palomas por eso más presurosa fue por el otro lado a la calle de las palomas, era muy inteligente, y ahora estaba sudando y muchos chicos quedaban mareados cuando iba pasando, algunos se desmayaron, es que aparte del nerviosismo hacía un calor terrible no había llovido hace meses y el sol calcinaba las calles de la ciudad.
Venia bajando ya más tranquila por la calle donde esperaba que estuviera y lo vio viniendo, mirando al suelo pensando en alguna tontería, su nerviosismo llegó al clímax pero era experta en controlarlo, solo el sudor era el problema aunque no tanto, porque no se le notaba ella sudaba en forma de vapor y le beneficiaba, he contado ya de las mágicas emanaciones de su cuerpo y ese miércoles a las tres con veinte minutos y veinte segundos, su etéreo sudor multiplicado al cien por sus rituales matutinos desgarraron los pulmones del chico “dark” cuando saludaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario