27 de junio de 2009

Cap. 6 "De abrazar cocodrilos creyendo que son pajaritos"

Cáp. 6

“De abrazar cocodrilos creyendo que son pajaritos”

Entraron, la música sonaba contagiosa, y de pronto unas pocas gotitas cayeron, un olorcito a tierra mojada llenó el aire, empezó a llover, y poco a poco fue subiendo en intensidad, luego caían prácticamente chorros, la gente se alegró muchísimo, alguien dijo -es lluvia dulce-, y tenía razón al poco tiempo de bajar solo agua empezó a llover cola, se hacia espuma al caer, nueve meses de sequía no eran en vano, ya no había agua y la gente solo tomando gaseosa rosa en esa ciudad habían provocado que se formen nubes de vapor de cola y agua y ese viernes se cayo el cielo, llovió como si de un diluvio moderno se tratase.
No podía existir una algarabía mayor todos bailaban, todos reían, bebían de la lluvia, la espuma en el suelo llegaba hasta las rodillas se puso pegajoso el aire pero que importaba, no había habido una alegría mayor en nueve meses, solo la chica pálida no lo estaba disfrutando, veía con iras como quien la había invitado se lo estaba pasando de lujo con una desvergonzada y vulgar sonriente.
Y entonces algo crujió en su interior, años de egocentrismo complacido sin interrupciones acabaron de golpe.
Lloró, las lagrimas brotaron involuntariamente al principio, no quería que nadie se diera cuenta, pero como no se iba a notar que en medio de miles de personas en enajenación, una y solo una persona estuviera llorando. La prima lo notó primero, y fue y le avisó al “dark”
–oye tu amiguita está llorando-. Él estaba entretenidísimo en ese momento, la sonrisa ya lo había atrapado, estaban embelesados en ese misterioso gancho visual justo antes de darte un beso, iban directas sus bocas hacía lo inevitable, pero las palabras de la prima retumbaron en su oído como un trueno y cortaron aquel instante como si apagaran una luz, así de golpe, así de repentino.
Un remordimiento intenso de conciencia lo empujo a dejar con la boca hecha trompeta a la “sonrisas” y a correr a ver que le pasaba a la “pobre” pálida; ella estaba tratando de disimular su llanto porque se vio sorprendida, pero cuando él le preguntó si estaba bien con cara de muy culpable, vio que recuperaba su juguete y que el arma eran las lagrimas, así que se soltó a llorar inconsolable y se abrazó del “dark”. El instinto masculino dicta que: no se puede ver a una mujer llorar (te conmueve el alma), el instinto masculino dicta: los hombres de bien harán lo posible para consolar a cualquier “magdalena”, el instinto masculino dijo: abrázala y la abrazó.
Las lagrimas son casi lo mismo que el sudor (químicamente hablando), pero el sudor es mucho menos puro que una lagrima, por eso las lagrimas que le brotaban a la pálida eran de una esencia extraordinaria, tenían mucho más poder hipnótico que diez mil baños de 45 minutos, más fuerza que ochenta galones de empaste de rosas y floripondio en el cabello y un efecto psicológico inimaginable.
Él sentía que respiraba ácido, los pulmones le hervían, la nariz le sangró de nuevo, pero a la vez una ternura y compasión al abrazarla, sentía como si tuviera un pajarito herido en las manos al que debía proteger de la lluvia, si hubiera visto que en realidad tenía un cocodrilo que se lo estaba comiendo vivo.
Ella lloró por 13 minutos y 2 segundos abrazada del “dark” (que tuvo que ponerse otra vez con un corcho en la nariz) disfrutando, mientras lloraba, de su presa mirando con satisfacción como había arrebatado de la boca sonriente de esa loba un bocado para ella sola, ahora si que lo tenía preso.
Él por otro lado derribó las barreras de advertencia que se había puesto y sucumbió al sentimiento se empezó a enamorar.

Cap. 7 "De planes de compensación y venganza"

Cáp. 7

“De planes de compensación y venganza”

El evento acabó pero seguía lloviendo, salieron y los dos seguían abrazados, la chica sonriente mayor se había muchado con alguien que conoció allí adentro, la menor sonriente no se quedó frustrada por el desaire del “dark” y tambien se levantó a alguien, el fulano desconocido se enganchó con la hermana mayor del dark hubo gran química entre esos dos, y la prima, la hermana menor y el fulano conocido solos, la pasaron bien, ( los únicos que estuvieron atentos al evento.
Subieron todos al carro pero ahora la chica pálida ocupó el asiento delantero, estaban todos mojados y pegajosos de la cola vertida sobre ellos, el calor infernal de los nueve meses anteriores empezaba ahora a tornarse en una espesa y fría humedad.
Condujo como si flotara, las luces de los autos que pasaban parecían de arco iris. Iba conversando animadamente con la chica pálida de muchísimas cosas, su pecho estaba inflamado aunque la nariz ya no le sangraba.
Dejó a todos en sus casas, y se quedó a solas con la chica pálida para ir a su casa al último y aprovechar cada segundo que le quedaba a esa noche,
Eran casi las doce, dejó de llover, el aire era casi una masa
-¿porque lloraste?- preguntó buscando una oportunidad para disculparse y las palabras cortaron el gelatinoso aire, el cerebro de la pálida reprimió la respuesta automáticamente, era otro secreto más para su ya repleto cajón.
-por nada- dijo, pero sonaba tan falso
-¿ por nada?, nadie jamás llora por nada- replicó él – debe haber una buena razón
-no me preguntes más por favor- le dijo y él sintió que la conciencia le seccionaba los intestinos, desde aquel mismo día sabía que era su culpa, sabía que se había portado como un cretino que la había lastimado de alguna forma.
Peor aun, ahora sabía uno de los secretos de la pálida sin que ella se lo cuente, tal vez la fortaleza de ella eran sus secretos tan bien guardados o tal vez era una de sus debilidades, “los secretos guardados son como cálculos en el riñón”, de todas maneras el conocimiento de aquel hecho los vinculó de una patética forma, el se estaba enamorando sobre un cimiento de compasión y de culpa, y en ella crecía un sentimiento de venganza, que se entrelazaba diabólicamente con esa atracción y admiración por él que se encontraba presente desde el comienzo de su adolescencia, lo más parecido a enamorarse que ella podía sentir
Reinó un silencio en el auto luego de la última respuesta, el no sabía si disculparse por estar flirteando con la “pink”, pensaba que podría parecer orgulloso de su parte el atribuirse la causa del llanto de ella, la pálida no sabía si seguir siquiera hablándole o si tenerlo como su juguete para irse vengando de él por todo aquello, poco a poco desangrándolo lentamente, sacarle el corazón para mostrárselo a todos.
Él decidió callarse la disculpa, ella decidió la venganza, malas decisiones de ambos, pues él planeaba compensar con creces todo dolor que le causó, cada lagrima vertida por ella en los trece minutos y dos segundos que lloró, y ella quería ilusionarlo, así que parecería que los esfuerzos de él por compensarla darían resultado.
Llegaron a la casa, se bajó para abrirle la puerta, como todo un caballero (comenzó a compensarla), y lo “yellow” en ella despertó, volvía a ser la reina y le gustó.
Se despidieron quedando en que se volverían a ver, la velada había sido mágica, decían, (aunque no era verdad) vale repetirla.

21 de junio de 2009

Cap 4 "De cómo` por escapar de lo pink cayó en lo yellow"

Cap. 4

“De cómo por escapar de lo pink cayó en lo yellow”

El miércoles necesitaba realmente huir del mundo, se hallaba tenso, habían llegado de visita dos amigas de su hermana, dos chicas de fácil sonrisa, ya saben como son, de tipo “pink” esas mujeres que se obsesionan con el sexo opuesto, que han tenido como 300 novios que todo lo dicen con doble sentido, muy escandalosas, qué usan la ropa más provocativa y que saben como con una mirada o una sonrisa seducirte.
Eran hermanas, la menor era la más descarada y había puesto los ojos en él, desde que llegaron, venían ellas también para el evento del año, eran muy buenas amigas de su hermana y se estaban quedando en la casa, la chica “pink” no dejaba en paz al pobre “dark”, quería una conquista para el viernes alguien con quien pasársela bien, pero el no era de ese tipo de persona que gustara mucho de los flirteos de un día, buscaba algo en serio desde hace tiempo, alguien con quien poder hablar de cosas interesantes, que no sea “light”, le atraían muchas chicas pero no encontraba alguien con la suficiente sensibilidad, las de fácil sonrisa eran demasiado desvergonzadas, y eso causaba en el un rechazo natural, aunque por su inocencia se estaba dejando llevar por las provocaciones constantes que tenía en su propia casa, es que es humano.
El martes por la noche habían llegado, y él fue a recibirlas junto con sus hermanas y su prima (amigas también de ellas), las chicas de fácil risa llegaron haciendo el relajo coqueteando con el chulio y el busero, se habían hecho amigas de todos los hombres en el bus, incluidos los casados, que ya tenían ahora para problemas en su casa, claro no les habían cobrado el pasaje, y su numero telefónico ya era del conocimiento popular. Saludaron con gritos, abrazos y besos con sus parientes, todo un show para la gente en el terminal, a él le dejaron marcado con labial en ambas mejillas al saludarle con sendos besos simultáneos una a cada lado.
Y de vuelta a la casa era más relajo todavía en el carro, conversando y riendo a carcajadas con su parientes-que lindo que es tu hermano- le decían y el pobre se sonrojaba, -es tan calladito- y las sonrisas y miradas por el retrovisor, y después les oyó contar de sus encantadores “levantes” en el bus y de cómo la mayor ya se había venido muchando con uno, como no iba a estar calladito si ya se estaba empezando a aburrir con tan interesantes temas de conversación.
-¿Oye ñaño vas el viernes con nosotras?- le preguntaron, pero los metiches “pink” no le dejaron contestar, en realidad no quería, pero ellas dijeron -claro que va a ir, no nos vas a dejar solitas ¿no es cierto?
-si es un lindo- dijo la menor
-y necesitamos un hombre a que nos proteja- dijo riendo la mayor
así que el solo asintió con la cabeza, pero pensaba para si que en el último momento pondría una excusa y no iría.
Desde el día mismo que llegaron la menor se puso en la tarea de seducirle con esa sonrisa tan fácil como ella misma, estuvieron a punto de un beso, pero él piensa que un beso es algo tan especial, una comunión sagrada entre dos personas que se quieren, algo que no puede darse con cualquiera, por eso se contuvo, y se alejó.
El miércoles su prima le dijo que era un tonto por no aprovechar la oportunidad que le daban, venía bien instruida por su amiga, habían tramado ya todo un plan, el miércoles les iban a dejar solos en casa y a él no le quedaría más remedio que caer en las garras rosas de su huésped.
El ambiente estaba tenso para él, huyendo de la sonriente seductora, le tenía ya cansado, así que su escape fue más que necesario dijo que iba a la tienda, pero se fue a “estar solo entre la gente” salió a caminar y frustró todo el plan que se cernía sobre él, talvez debió quedarse, hubiera sido mucho mejor no le habría hecho sufrir tanto, tenía ganas de coquetearse con la sonrisa fácil y eso no le hubiera perjudicado en lo más mínimo, pero al salir cayó en otra trampa, una peor.
Se encontró a las tres de la tarde con veinte minutos y veinte segundos con la chica de pálidos colores y exótico perfume en la calle de las palomas, fue una sorpresa volverla a ver después de 5 años, una hermosa “coincidencia”, (pues el desconocía toda la persecución que protagonizó ella para encontrarlo y que no era ninguna “hermosa coincidencia” sino un plan calculado y malévolo.
Cinco años no habían pasado en vano, la niña que él conocía, que tenia un bonito olor a flores era ahora una hermosa mujer de perfumes etéreos e intrigantes.
Siempre le impresionó su inteligencia desde que la conoció, recordaba muy bien las interesantes charlas que mantuvo con ella cuando eran vecinos de barrio, a pesar de ser ella 5 años menor a él, podían conversar casi de cualquier cosa, y siempre sería agradable, era una chiquilla pálida pero muy ingeniosa, aunque nunca jamás contaba sus secretos a nadie.
Cuando sus vecinos se mudaron al otro lado de la ciudad siempre extrañó las tardes cuando salían a caminar conversando, filosofando, él creía que ella era media “dark” o por lo menos podría llegar a serlo cuando creciera, porque era solo una pequeña para él en ese tiempo. Recordaba siempre cuando ella le llevó un día a la tienda de antigüedades donde encontraron cosas tan interesantes y se hicieron muy buenos amigos de la señora que atendía, se volvió un punto obligado de parada en sus caminatas, luego iban al parque y a pasar por la hermosa y estrechísima calle de las palomas, esa cuadra mágica, de casas muy antiguas de balcones con flores que en todas y cada una de las puertas tenían tallada una paloma, pero cuando se mudaron las cosas cambiaron mucho, y lo de las caminatas juntos se perdió definitivamente cuando la niña pálida se tuvo que ir a vivir un par de años con la abuela en la capital, prácticamente se perdió todo contacto con ella hasta ese miércoles. Se sentía muy solo desde que perdió a su amiguita.Por eso realmente se impactó con el encuentro, se le vinieron todos esos recuerdos de golpe a la cabeza y ese olor tan delicioso que lastimaba los pulmones... estaba casi en estado de shock, sentía que se iba a caer, es que ya no era ninguna niñita, por eso no percibió lo “yellow” que era ahora, ni siquiera cuando ella sin colores en el rostro le insinuó que quería ir con él el viernes. El conflicto en su interior se acrecentó en ese encuentro, el evento no era precisamente de su agrado, no quería ir con las sonrientes amigas “pink” de sus parientes pero ahora había alguien bonita e inteligente que quería ir con él y su cerebro sufrió un corto circuito, además el olor que desgarraba sus entrañas le idiotizó, cayo como una rata hambrienta en la ratonera, se ofreció a pagarle todo sin pensar en nada más, pensó que su soledad iba a dar un giro, y giró, pero de mala forma

Cap. 5 "De la sequía. Fulanos y de soluciones estupidas para no enamorarse"

Cap. 5

“De la sequía. Fulanos y de soluciones estúpidas para no enamorarse”

El jueves el calor superó toda marca antes registrada en esa ciudad, algunos juguetes de plástico se derritieron ante el asombro de los niños que jugaban con ellos, no era normal que en esa época hiciera tanto calor, generalmente en noviembre llovía
La sequía tenía ya nueve meses, el río se había secado por completo y olía mal por todas las truchas muertas secas en el lecho del río; la gente en el campo empezó a acostumbrarse cuando el maíz de sus gallinas explotaba y se volvía algo como el canguil, no había agua en muchas casas por eso la gente solo tomaba agua de sus grifos si era de vida o muerte, así que la venta de cola subió a niveles sin precedentes lo que enriqueció a los dueños de comercios en tan solo ocho meses; algunos que solo arrendaban locales pequeños luego compraron la casa entera, se veían a los que antes andaban con esas carretillas vendiendo colas ahora subidos en hermosos autos del año; ya no venían esos pequeños camioncitos repartidores llegaban ahora inmensos trailers de cinco en cinco.
En casa del “dark” solo se tomaba cola rosa, como en casi toda casa en esa ciudad, no sé porque a la gente le gustaba tanto ese tipo especifico de bebida.
Sus padres enfermaron de gastritis en esa época, de tanto ácido carbólico (cola) y él por poco, y aparte andaba deshidratado, por eso sus pulmones estaban débiles, por eso le afectó el encuentro del día anterior, su mente también se encontraba en un frágil estado semidepresivo.
Se había quedado pensando en ella, era como cuando una cancioncilla estúpida te entra en la cabeza y no la puedes olvidar, y la pasas repitiendo inconscientemente hasta que te hartas.
El miércoles se durmió tan placidamente repitiendo la “cancioncilla” estaba tan feliz de haberla encontrado (los efectos narcóticos todavía le tenían sedado) pero al amanecer del jueves era como si estuviera chuchaqui la pasó mal todo el día, al llegar la noche no podía dormir, y cuando por fin lo hizo tuvo una horrible pesadilla, alguien lloraba pero no sabia quien, a ratos le parecía que era el mismo, a alguien le habían sacado el corazón y quien lo hizo lo andaba enseñando a todos, aunque no podía ver quien era el asesino, y de pronto estaba frente a un espejo y se vio, corrían lagrimas por su rostro y en su pecho había un agujero sangrante que dejaba pasar la luz, se despertó y estaba sudando frío, tenía miedo, y la “cancioncilla pálida” aun en su cabeza... y no se volvió a dormir pensando en ella.
Se dijo a sí mismo que esto debía parar ahora mismo, sentía que se iba a enamorar como no se había enamorado nunca antes, y aunque quería algo serio desde hace tiempo no quería que un sentimiento repentino lo destruyera, no es que creyera que los sueños predijeran el futuro, creía en que su inconsciente reflejaba sus preocupaciones y que esa pesadilla podía ser una defensa psicológica natural.
Encontró la solución perfecta (según él), para detener en seco el sentimiento que presentía le iba a arrancar el corazón, no iría solo con la mujer pálida, iría en grupo con sus hermanas y las escandalosas chicas sonrientes, y lo que es peor iba a darle gusto a la que insistentemente le había estado coqueteando, una tonta idea, pero su cerebro ya no estaba funcionando bien.
Anocheció el viernes, el cielo se empezó a encapotar amenazante con nubes rosas, parecía que por fin iba a llover.
Salieron en el auto con sus parientes y la mayor de las chicas “pink” en el asiento de atrás, la menor iba al lado del conductor con su presa ya prácticamente asegurada. Decididamente y sin ninguna duda fue así cargado a recoger a la chica pálida en su casa, ella ignoraba la sorpresa que le esperaba, pues imaginaba que seria una cita solo los dos con el joven “oscuro”, en realidad en eso habían quedado.
Transitando en dirección al otro lado de la ciudad por la avenida de los sauces, sonó el celular de su hermana, era uno de sus amigos que le preguntaba si podían pasarle viendo en la casa y si podría ir un amigo de él con ellos.
-Ñaño dice el fulano si puedes irle a ver- el Fulano era su conocido, pero, al otro ni le conocía y ya estaba cambiando de humor con la idea de llenar tanto el carro pues aparte ellas ni sabían que tenían que irle a ver también a la chica pálida, pero como era así medio callado cuando estaba de mal humor, solo asintió con la cabeza.
Pasaron a verles a los colados de última hora (al conocido y al desconocido), y de ahí a la casa de la pálida
-¿ñaño a donde vamos?, por aquí no es.
-yo también tengo una colada de ultima hora que recoger- respondió secamente, y los fulanos, querían que la tierra les trague, era un ambiente muy incomodo el que se respiraba en el carro, el calor no daba para más.
Llegaron a la famosa casa, timbró perturbado, y enseguida el maldito perfume otra vez lo entrampó, lo mejor hubiera sido dejarle plantada si no quería nada con ella, pero en el fondo aunque quería parar el sentimiento creciente, también se moría por volverla a ver y a oler, salió enseguida, vestida completamente de negro y su resplandeciente y bello rostro contrastaba magníficamente resaltando su hermosura natural, se había bañado esa mañana por 45 minutos y se había untado 3 veces cada cabello, por eso el mismo instante en que abrió la puerta la nariz le empezó a sangrar al chico “dark”, se asustaron todos, parecía que no había razón para esa sangre, pensaron que era por el calor, el mismo lo creyó así.
En esas circunstancias, todavía impactados y él con un corcho de papel higiénico en la nariz subieron todos al auto y fueron por fin a la concha acústica, el magnifico escenario al aire libre orgullo de la ciudad.
Casi nadie hablaba en el carro excepto por supuesto, las chicas de fáciles sonrisas, la pálida tuvo que ir atrás, la niña “pink” no iba a ceder su puesto, los fulanos se narcotizaron con el aroma que reemplazó el oxígeno en el auto, pero la “yellow” no era una mujer fácil le gustaba jugar con uno a la vez, y su elegido era el “dark” aun así estaba muy a gusto viendo como los fulanos desmayaban a su lado, las parientes y las pink por otra parte encontraban desagradable el aroma, en general toda mujer odiaba el olor, y por consiguiente a ella, pero eso no le importaba en lo más mínimo.
Cuando por fin llegaron había mucha gente desesperada por entrar, la policía tuvo que lanzarles gas para que formaran una fila ordenada. Mientras esperaban por entrar la chica pálida se acercó a conversar con el “dark”, pero el ya estaba ocupado con la “sonrisitas”, ella estaba entrando en pánico, como iba a pasarla sola, quien sería su juguete... los fulanos no le paraban bola tampoco, estaban más por las parientes del “dark”, se sentía incomoda, con iras, quería ponerse a llorar, tenía razón el “dark se portaba como un cretino, solo hablaron un poquito y de ahí no le prestó más atención.

12 de junio de 2009

Cap. 2 "De porque lloró y lo yellow"

Cáp. 2

“De porque lloró y lo yellow”

¿Porque lloró ella ese día? Hasta ahora el mismo no sabe a ciencia cierta cual fue la misteriosa reacción emocional implícita en el llanto de la chica pálida. La teoría que ha desarrollado en el transcurrir del último año propone que el mismo fue el culpable del llanto cocodrilesco de la blanca mujer, talvez tenga razón, considerando los sucesos previos a la celebración de ese viernes de noviembre cuando llovió cola rosa sobre la ciudad
El miércoles se habían encontrado en la calle de las palomas, (el siempre recibe un anticipo olfativo de sus encuentros con ella desde aquel día), eran las tres de la tarde con 15 minutos y 15 segundos, caminaba solo por el parque con la vista perdida en el suelo como era su costumbre pensando en alguna tontería y de pronto olió el perfume penetrante que ella usaba, levanto la vista y no había nadie, pensó que era solo su impresión y continuó hacia la calle de las palomas y después de cinco minutos y cinco segundos, allí estaba, se topó con ese pálido rostro que le estremeció y olió el agudo perfume que solía usar inundando todo el alrededor, como un veneno químico, como si de dulce ántrax se tratase, saludó muy nervioso, lo estupidizaba, y cuando ella sin colores en el rostro le insinuó que le gustaría ir al evento del año con el, aun en shock perplejo por aquella revelación y mareado por el aroma omnipresente tuvo la fatal idea de ofrecerse a pagarle todo y ella dejo escapar una sonrisa de satisfacción aceptando la propuesta que esperaba lograr, habían concertado una cita por primera vez en muchos años, y la culpa era solo de el, por no aguantar la respiración para no oler su perfume de flores y cerrar los ojos para no ver su cara pálida ese miércoles.
La chica de nieve era muy maliciosa, atrás de su cara de nada, escondía una mente calculadora, se contaban ya muchas sus victimas pero el no lo sabía, como lo iba saber si ella siempre era reservada en sus cosas, no contaba sus secretos a nadie, tenía amigas pero ni siquiera ellas sabían de su vida, y sus victimas por la humillación tampoco se atrevían a hablar. Ella era media “yellow”, le gustaba ser el centro de todo, que el mundo gire a su alrededor y ella detenerlo o dejarlo ir a su antojo.
Cuando él propuso la cita ese día se condenó porque empezó a ser su nuevo juguete, pero lo que le salió mal a la mujer con faz de nieve es que él era dark y no le iba a ser fácil manipularlo como a los otros tontos que solían rodearle.
Ese Miércoles se despidieron quedando de acuerdo para el viernes por la noche; ella se fue radiante con la idea de un nuevo juguete, el se quedo enfermo por el deslumbrante rostro y aquel bálsamo de lirios venenosos que llegaba a cortar los pulmones si no estabas lo suficientemente fuerte.
La felicidad de la pálida llegó aquel día a superar otras ocasiones en que adquirió instrumentos humanos para su complacencia, pues por aquellas épocas andaba escasa de pretendientes, por eso, él piensa que cuando ese viernes en medio de la lluvia de cola se vio abandonada, dejada de lado, cambiada por una estúpida sonrisa (que no era la de ella) empezó a llorar abrumada por la perdida inminente de su nuevo juguete, su teoría dice que fue una de las peores cosas que le pasaron, es que después de un año entero la llego a conocer muy bien y está casi seguro de que cuando él escogió a la muchacha de sonrisa fácil ignorando a aquella que era su invitada, destruyó toda superioridad que ella pretendía tener ante las demás y la dejo tan indefensa que las lagrimas brotaron involuntariamente, cree por eso, que fue su culpa cuando la chica pálida lloró.

Cap. 3 "De perfumes y planes maestros"

Cáp. 3

“De perfumes y planes maestros”

La mujer de cadavéricos colores empezaba a preocuparse de su falta de candidatos, por eso aquel miércoles se dedicó más de lo común al rito de su perfume, presintiendo que algo pasaría. La esencia se la preparaba una abuela suya con un viejo secreto que se pasaba de generación en generación en la familia de las mujeres de cara sin sangre, preparada de rosas amarillas y floripondios, talvez si alguna chica lo preparase no surtiría igual efecto pues lo que realmente amplificaba la ya de por si narcótica fragancia era el sudor natural de su cuerpo, es que tenían menos la sangre y más trasparente que la generalidad de la gente, por eso su níveo matiz en la piel, y eso purificaba sus olores naturales hasta convertirlos en perfumes, que variaban de acuerdo a la persona, en el caso de ella adquiría un aroma que resultaba hipnótico.
Cada mañana muy temprano en la madrugada se bañaba solo con agua por 34 minutos exactamente luego se untaba el pelo del especial ungüento de rosas y floripondios hasta que cada cabello era embadurnado, el tono de su pelo por eso era exacto al de las hojas secas, se enjuagaba después no con agua sino con otra esencia de flores, este de su invención, era muy inteligente pero se desperdiciaba aquel hermoso cerebro por su obstinado egocentrismo, el rito concluía dejando que su cuerpo se secara con el aire, nunca usaba toalla.
Ese miércoles el baño con agua duró 36 minutos y 10 segundos, se untó dos veces cada cabello con la mezcolanza de la abuela, gasto lo que le quedaba para la semana de su bálsamo personal y dejo que se seque hasta el último rincón del cuerpo sin que quede nada de humedad, absolutamente nada, cada poro absorbió los perfumes usados, es que presentía que algo bueno le pasaría
Talvez no hubiera sido necesaria toda aquella ceremonia, tenia una belleza muy sutil, el blanco color de sus carnes bastaba para impresionar, no era un blanco de muerte era más bien un blanco que tenía vida, de figura delicada, los ojos también aportaban, eran grandes e inquisitivos, color miel, y los labios pequeños pero muy bien formados, pero esa obstinación de querer ver que el planeta gire a su alrededor ocultaba los atributos naturales que ella poseía, era un mal de familia el egocentrismo, por eso tenían que recurrir a los extraños perfumes, aunque ella realmente exageraba realizando cada día el mismo acto de bañarse en la madrugada con agua solamente por 34 minutos exactamente y después todo lo demás antes descrito.
A veces me da pena tantos esfuerzos en vano, los perfumes actuaban en la mayoría de hombres, pero no tenían efecto duradero, tan pronto se acostumbraban al aroma la dejaban, porque aparte de su marcada forma “yellow” de ser nunca era capaz de contar sus secretos jamás confiaba en nadie, y eso es muy malo, los secretos guardados son como cálculos en el riñón, y ella tenía muchas cosa ocultas en ese blanco corazón.
Se puso a pensar en sus conocidos, había agotado casi por completo su lista de victimas, y para el viernes no había aun quien la invite, y no lo podía permitir, solo quedaba ese muchacho extraño y sombrío pero a la vez inocente que ella secretamente admiraba, le gustaba desde que ella era una niña y vivía en su barrio, pero luego cuando fue creciendo se hizo de tantos otros admiradores más “light”, de más fácil comprensión que podían ser manipulados más fácilmente, que casi lo olvidó, y ahora solo le quedaba él y lo vio como un reto, si podía dominar a un “dark” podría con todo.
Así que busco en su inmensa agenda, era casi tan gruesa como la guía de teléfonos de alguna ciudad pequeña, y se dispuso a llamarlo, se conocían de pequeños pero hacía muchos años que no se habían visto, ella sabia como era hace 5 años, pero la gente cambia, el había ido interiorizando su “darkness” a través de los años y era ahora mucho más “dark” para adentro, donde verdaderamente importa, que cuando la conoció.
Marcó el número, pero no estaba, preguntó dónde andaba, y la tonta que le contesto le dijo que había salido a caminar, no debió decirle.
Así que para ella se resolvió el asunto, conocía de sus caminatas sabía por donde le gustaba andar y ahora podía ir y parecería una coincidencia, tenía asegurada la invitación para el viernes.
Salió un poco apurada, fue caminando primero por la calle del río pero no estaba por allí, subió las escalinatas y empezó a ponerse nerviosa tenía una expectativa en el pecho reprimida, quería encontrarlo pero le asustaba que iba a encontrar, caminó más rápido, casi corriendo bajo por la avenida de los sauces, no lo encontró tampoco allí, fue a la tienda de antigüedades, pero la señora le dijo que hace un ratito se había ido, lo tenía, sabía que ahora iba por el parque y de allí a la calle de las palomas por eso más presurosa fue por el otro lado a la calle de las palomas, era muy inteligente, y ahora estaba sudando y muchos chicos quedaban mareados cuando iba pasando, algunos se desmayaron, es que aparte del nerviosismo hacía un calor terrible no había llovido hace meses y el sol calcinaba las calles de la ciudad.
Venia bajando ya más tranquila por la calle donde esperaba que estuviera y lo vio viniendo, mirando al suelo pensando en alguna tontería, su nerviosismo llegó al clímax pero era experta en controlarlo, solo el sudor era el problema aunque no tanto, porque no se le notaba ella sudaba en forma de vapor y le beneficiaba, he contado ya de las mágicas emanaciones de su cuerpo y ese miércoles a las tres con veinte minutos y veinte segundos, su etéreo sudor multiplicado al cien por sus rituales matutinos desgarraron los pulmones del chico “dark” cuando saludaron.

4 de junio de 2009

Gran apertura

Y he aqui otro proyecto en apariencia nuevo pero mucho más antiguo que la ventana, descuidado, por años pero jamás olvidado, aqui subiré mis escritos, cuentos y mi primera novela corta "aquella que nunca llega",por capitulos semanales, no se lo pierdan.

Dejando salir el escritor que hay en mi...

“Aquella que nunca llega” (introducción y cap 1)

“Aquella que nunca llega”

Introducción

Un esperado evento que te deja expectativas insatisfechas, “aquella que nunca llega... “ sensación frustrante como la del niño al que ofrecieron llevar al circo si se porta bien, pero que siempre posponen el día de ir, por más bueno que sea el guagua, y cuando por fin un domingo hay tiempo, van y encuentran un terreno vacío y un poco de aserrín donde antes se alzaba majestuosa la carpa

Si aquel Viernes no se hubiera portado como se esperaba de él, porque tenía la oportunidad, la lluvia era el ingrediente, media luz: el condimento y el baile: postre.

Siempre lamenta el no lanzarse cuando debe y no le sirve de nada, cada vez es lo mismo, con palabras de desprecio se mira al espejo, y se consuela con un “La próxima si”, no tenía que perder ese Viernes... maldita noche de noviembre, será que este mes carga con su tristeza a quienes mediocremente no saben de malicia, a veces la inocencia es perjudicial cuando la sumas a un refinada caballerosidad y una atracción creciente.

Las lagrimas femeninas son tan poderosamente conmovedoras para el hombre, pregúntenle a Sansón, él sabe bien lo que es perder toda la fuerza al ver correr por una delicada mejilla una brillante gota salada, lo sabemos todos, y ellas también, y hay aquellas que abusan de una de sus armas más eficaces, llegan a superar (las lagrimas) el más descarado gesto provocativo. Tenia postre y no se lo comió, prefirió un par de gotas saladas, cayó rendido presa del instinto de protección masculino, y quien podía adivinar la consecuencia, él mismo no lo previó. Tuvo que pasar todo un año para que lo entendiera.

Cáp. 1

“De lluvias extrañas. Lo dark y lo light y una escena de llanto”

Fue un sonado Viernes, anunciado por cada medio comunicativo posible, era para el cómo la primera vez, aunque de hecho conocía lugares más underground, fiestas más extrañas habían celebrado con personas menos familiares, en violentas danzas dejándose llevar del ambiente oscuro, de estrambóticas luces y extraterrenos sonidos, pero era la compañía hoy la que le tenia allí, en un sitio al que tal ves no hubiese ido nunca: un desconocido, tres parientes, dos mujeres de fácil sonrisa, un conocido, y una chica muy pálida, sobretodo por ella, contra su sombría filosofía se les unió.

Él era medio “dark” en ese entonces, aun lo es, pero ahora lo lleva más adentro, es “dark” para sí mismo donde verdaderamente importa; ¿Cómo defino “dark”? Hombre sombrío, de gustos declarada y generalmente en contra de la corriente común, de opinión filosófica y de peso, pero contradictoriamente se rodeaba de personas light (de opiniones livianas o sin opinión) así que diré (aunque talvez no sea la correcta definición) que él era “dark” por su obstinada posición anti-popular, tan impopular que buscaba no ser notorio con lo “dark” ni con lo light, pongámoslo más simple, él era una especie de persona normal, alejado de la superficialidad pero sin opiniones demasiado radicales y no debió estar en ese día, en ese lugar, ni con esa gente, solo por ese pálido rostro.

El lugar era grande había mucha gente (todos light) el paraíso de lo liviano, mucha ropa de moda, muchos celulares, peinados de dos libras de gel, perfume de yanbal, auspiciado por alguna boutique, metido allí empezó a arrepentirse.

Empezó a llover como no había llovido desde hacia meses, y lo que llovió fue cola rosa (es que era lo más light que podía llover) empezó como agua, si, pero las gotas empezaron a caer dulces poco a poco y el suelo luego se llenaba de la espuma del gas que contenía aquel diluvio, la verdad, con agua si hubiera sido un martirio, pero hasta el más “dark” cedía ante tal fenómeno: una lluvia de gaseosa al ritmo pegajoso de aquellos sonidos, sin olvidar a las dos mujeres de fácil sonrisa que le acompañaban, le hicieron olvidar de su arrepentimiento dejo de lado su escepticismo y se unió en los bailes bajo la persistente lluvia de liquido meloso a sus dos sonrientes acompañantes.

Eligió a una, sería su favorita esa noche, la menor de las dos mujeres risueñas, la más descarada, le seguía el juego aunque no despistaba a la chica pálida por la que se había metido en ese superficial evento, quería estar con ella pero no se atrevía, la menor de las dos sonrisas por otra parte le ofrecía un buen momento, él era un poco inexperto en lo que a conquista se refiere, por eso se dejaba llevar por las obvias provocaciones de esa sonrisa, no se atrevía a dar el paso siguiente con la pálida, era ingenuo en toda su sombría filosofía, pero no era problema eso con la chica sonriente, ella se estaba encargando de todo, parecía la noche ideal todo era jubilo nada más, y justo entonces, en medio de toda esa espumosa algarabía, unas gotas saladas chocaron con lo dulce que caía del cielo y resbalaron por las cadavéricas mejillas de la chica capaz de poner a ese “dark” dentro del evento del año, la chica pálida estaba llorando.