21 de agosto de 2009

Cap.19 “De cómo se resolvió finalmente todo”

Cap.19

“De cómo se resolvió finalmente todo”

¿Y ahora que hacer? Una solución no parecía fácil, pues primeramente ya no se atrevía a preguntar por los sentimientos de la pálida, porque la última vez no le fue tan bien, la hizo llorar, por otro lado ella se andaba de resbalosa con otro tipo, él número 21 ya, en su larga lista de víctimas, y la dignidad no le permite a un hombre entrometerse cuando ha sido desplazado, pero en cambio la obstinada forma de ser del dark no le permitía rendirse o talvez seria el amor que se transformaba en insistencia.
Así que planeó lo que sería su última jugada. Como no se atrevía a hablarle personalmente; le escribió una carta bastante directa, como era la oscura costumbre de ser del pobre y sufrido dark, ¿se debe llamar oscuridad a ser extremadamente sincero? Tal vez pues la hipocresía tiende a ser una actitud light, en fin transcribo la carta para que vean los sentimientos desesperados desbordarse en la sinceridad de sus palabras escritas

“Escribo en vez de hablarte porque contigo no se puede hablar de esto sin que llores y no quiero sentirme más culpable por tu llanto, pero hay tantas cosas que preguntar y tantas cosas que decir y pienso que un papel lo puede decir mejor pues a él no lo interrumpirás a menos que lo arrugues y lo tires, pero por favor no lo hagas, primero léelo
Yo pregunto ¿Cual es el objetivo de esta falta de constancia? ¿enloquecerme, alejarme? ¿o amarrarme sin salida y sin sentido a tu lado?, unos días soy “el que te apoya, el más especial en tu vida” y otros días, de pronto me hieres, tan subliminalmente... es demasiado complicada tu mente, tus erráticos movimientos van tensando un delgado, hilo tan frágil, tan ondulante y deprimente, eres una mujer pero te comportas como niña.
Explícame tu juego amargo, tus crueles misericordias ¿son las migajas que dejas caer para que me alimente debajo de tu mesa?, ¿acaso no sabes que de hambre se muere la gente? si quieres que muera, pégame un tiro, no me envenenes así, lentamente.
No entiendo que tratas de probar, ¿acaso lo que te di no valió? ¿no sirvió para que entiendas cuanto te amo? ¿qué debo hacer para que tus dudas se mueran?
Es difícil todavía saber que esperar de vos, porque tus palabras contradicen los actos, o es tanta tu inocencia que crees que un par de “amigos” pueden estar hasta la madrugada abrazados y tomados de la mano, ( por citar un caso) los “amigos” no sobrepasan la barrera del afecto hasta llegar a los arrumacos más tiernos, es una lección que debes aprender si no quieres que se confundan tus acciones y que tus palabras carezcan de credibilidad, yo no te he obligado a nada, tu actuar ha sido voluntario, ¡no necesitas señalarlo!, es fácil notar eso, vienes y me restriegas (sin decírmelo) en la cara que eres libre y que puedes hacer lo que quieras con quien quieras ,paseando por ahí abrazada en el carro de tu nuevo amiguito por tu obstinada resolución de parecer invulnerable siendo la mas delicada y sensible, si te has dejado llevar por los sentimientos muchas veces ¿tratas de darme la impresión de que eres firme en tus metas? ¡El témpano de hielo en persona entonces!, enfrente eso si, de quien te conviene.
Yo no me trago tus actos teatrales, ejercicios de madurez tan inmaduros, ¡oye no me uses! ¿estas rozando los limites de la amistad para saber lo que es estar cerca de alguien? (no lo creo), me ofende que pienses que soy tan ingenuo, por lo menos seria bueno que sin no me quieres lo demuestres así, pero pareciera que tal no es el caso, tu cuerpo no sabe de actuación como lo cree así tu mente, punto en tu contra, uno a mi favor.
¡Pero perdóname!, todavía me entretengo desvariando en mis ilusas convicciones, viviendo lo que mi mente quiere vivir no veo que me estas despreciando dulcemente, (no podía esperarse menos de ti ¡tan tierna que eres!), Quién dijera que lo que haces es desprecio cruel, lo quieres hacer parecer mas, el proceder de una amiga ante la gente, ¿sabes? Al final no te sale ni lo uno ni lo otro, lo que yo entiendo, lo más lógico para mí, que me paso buscándole un sentido a las cosas, es que este, es el proceder de quien esconde y camufla sus sentimientos.”

Era un desesperado intento de lograr respuestas, aunque sabía que después de entregar ese papel cargado de sincero veneno agridulce estaba cortando todas sus esperanzas, esperaba en el fondo que aquella carta le hiciera reaccionar, y que entonces venga su pálido amor y le diga “ahora entiendo que me amas y entiendo que te amo también” pero aquello era una posibilidad entre 14.527.899.907 otras, es decir una imposibilidad. Seguramente lo que ella haría con la carta sería leerla, llorar sobre ella y luego arrugarla indignada y el dark se quedaría sin saber nunca a ciencia cierta porque pasó todo un tiempo sufriendo por alguien que no valía la pena.
Y eso fue exactamente lo que pasó cuando finalmente después de debatirse tres meses decidió dejarle el dicho papelito debajo de la puerta.
Era una soleada mañana de noviembre, otra vez la sequía comenzaba, la temperatura ambiente era de 37,8 grados centígrados pero él se sentía helado, la metió rápidamente sudando frío porque no quería encontrarse con ella.
La pálida llegaba ese momento a la casa y vio lo que el dark hacía, le gritó –¡qué haces!- pero él ya no la oía se dio la vuelta presuroso y paso a través de ella como si fuera de aire.
Finalmente el dark se había apoderado de sus 14 maravillosos sueños yellow conociendo sus 14 más íntimos secretos. Sabía porque lloró, sabia también que ella si sentía algo por él, supo de sus traumas familiares, se enteró que nunca había besado, descubrió que algo sentía por el diecinueveavo, sabía que lo de sus metas con el estudio eran puros cuentos, que no tenía amigas sinceras, que tuvo muchos juguetes antes de él, que había mucha gente que la odiaba, sabía que sus cartas eran siempre iguales, que sus palabras eran menos confiables que sus actos, que le haría lo mismo al nuevo, que estaba loca pues siempre necesitaba de atenciones supremas para sentirse en el cielo era como su droga y por último se dio cuenta que nunca contaba sus secretos a nadie y por eso ella aunque dormía ya no soñaba nada y lentamente eso provocó que se hiciera invisible.
Esa mañana mientras él escondía la carta acabó de transparentarse tal vez por el fuerte sol; el dark creyó que no había nadie viéndole, pero ahí estaba la pálida tan pálida ahora, que era imperceptible su presencia, ni siquiera se le podía oír, solo su aroma intenso estremeció al dark y por eso huyó de allí presuroso.
Su mama si la podía ver pues de nuevo veía las cosas de color café y era como un filtro o como luz ultravioleta, pero nadie más aparte de ella incluso el tipo del brillante auto clásico de color oro, ya nunca más la llevo a pasear porque era como si no existiera, así que finalmente aquella muchachita de rostro cadavérico de labios que no pueden mentir estaba recibiendo su peor castigo, pobre pálida a veces tengo pena de ella, ya nadie le prestaba atención pues como vas a prestarle atención a una mujer invisible, solamente quedaba de ella su olor
A veces ella ansiosa de atenciones iba a visitar al dark y él percibía solo el potente aroma y creía que era el recuerdo y lo ignoraba, incluso ya su tos estaba cediendo, estaba saliendo victorioso de lo peor que le pasó
Todo un año había pasado para que el dark entendiera que debió dejarse llevar por las indecorosas insinuaciones de la chica pink en vez de que su instinto de protección lo traicionara y le hicieran clavarse en serio con aquella que nunca cuenta sus secretos, aquella que juega despiadadamente con uno y con otro, aquella que intoxica con sus aromas, aquella que se cree el centro del universo, aquella que llora para protegerse, aquella que nunca habla sobre sus sentimientos, aquella que ahora ya no existe, aquella que nunca llega.

Fin

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