13 de agosto de 2009

Cap. 17 “De porque no pueden existir los J.U.A.N.”

Cap. 17

“De porque no pueden existir los J.U.A.N.”

Desesperado buscaba quien le ayude, por eso llamó a su amigo en la capital aquel que le había dado ese mal consejo de que no la llamara cuando debía llamarla, la victima 13, a veces uno vuelve a pedir recomendaciones a quien antes le dio un mal consejo ¿por qué seremos tan tontos? En fin, le contó toda la situación con lujo de detalles, cosas que ni siquiera yo sé, le leyó la carta, esa que le dio la pálida, la que esta escrita con una tinta especial en un papel de ositos, que siempre guarda en el último cajón de su escritorio junto con las acuarelas y los poemas que suele escribir. Decía algo así:

“Amigo de las noches de bohemia y de los días claros de nostalgias y alegrías. Solo quería decirte que las tormentas de la vida, o las más pequeñas brisas que me afectan son más soportables cuando te miro sonreír. Tu tienes la habilidad de animar a muchos de corazón quebrantado con tu sonrisa y con tus palabras. A mí me has animado muchas veces en esas ocasiones en que piensas “que el mundo es feo y nadie te quiere” y espero poder darte un poquito de la chispa de mi alegría. Estoy orgullosa de tener un amigo tan joven y maduro. Es lindo verte y hallar en ti un apoyo.
Atentamente bla bla bla”

Esa carta fue también parte del inicio de las cosas resultantes desde que se la dio un 14 de noviembre antes de que él decida conquistarla. Según él en la carta se percibía algo más que amistad, tal vez viéndolo con ojos extraños desde afuera y con calma en verdad lo que hay en esa carta no es nada más que amistad, pero si le sumas lo que pasó después entonces las cosas se complementan y entiendes porque se enamoró. La cosa es que las palabras escritas de ella realmente no te dan alas, de hecho muchas de las cosas que decía tampoco pero las actitudes, las acciones, eso contradecía todo pues se cree más en las acciones que en las palabras.
Le resultó muy familiar al amigo de la capital toda aquella historia cada detalle de las actitudes yellow, hasta la carta se parecía a una que le habían dado a él solo que en vez de decir que la sonrisa era lo que la animaba, a él le escribió que eran sus ojos, y cuando él capitalino le pregunto por el nombre de la chica que era la culpable, todo dio un vuelco, se dieron cuenta de que padecían la misma enfermedad, la victima 13 le contó toda la historia con él y realmente era como si le repitiera lo que el dark le contó, se sintieron impotentes y engañados, usados y dejados como un juguete barato.
Ya él corazón del dark no podía sufrir más, aun así el pedacito 123 se despegó al saber que no era el único, tuvo que ponerse a reparar de nuevo el artefacto corporal.
Después de aquella reveladora conversación algo parecido al odio surgió entre los amigos, todas las victimas de la pálida se terminan odiando entre sí, era porque el 13 todavía le quería, y es que ese era el problema parece que él también fue intoxicado por el floripondio y las rosas porque de vez en cuando al teléfono tosía secamente. Parece contradictorio pues si los dos eran victimas del mismo abuso deberían unirse y apoyarse, algo así como los alcohólicos anónimos pero más bien debería llamarse los “juguetes usados anónimos narcotizados” (J.U.A.N.) mas el odio lo impedía, es por eso que aquella digna institución no puede existir.

1 comentario:

  1. necesito un libro asi completo no leido de tu blog me encanta podria convertirse en mi hsitoria favorita
    Esta de ver el desenlace

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