21 de agosto de 2009

Cap. 18 “De la costumbre que la pálida tiene de cambiar de juguete siempre en la misma fase”

Cap. 18

“De la costumbre que la pálida tiene de cambiar de juguete siempre en la misma fase”

Si a pesar de saber todas esas cosas él seguía insistiendo en su sentimiento, es porque era muy tonto o porque estaba realmente enamorado o por la intoxicación de esencias floridas o porque su corazón tenía 5 pedazos menos y estaba mal armado, ¿quien puede decirlo? talvez era por todo eso junto.
Su cerebro idiotizado creía que a pesar de que habían otros que tenían exactamente la misma historia, lo que con él pasó era único, y no tenía ya bases para eso, talvez creía que ya no importaba lo que los demás habían pasado, era cosa del pasado y que por lo tanto él era el presente y solo se vive el presente.
Lo que sí le hacía doler cada unión mal pegada de su corazón menos 5 pedazos y mal armado era el saber que ella andaba con otro y ni siquiera le había dado una respuesta clara de lo que sentía por él, (pues nunca le contestó a su pregunta de sí ella sentía algo por él) que lo había cambiado así nada más, así tan de pronto, cuando parecía que las cosas iban tan bien cuando aquella ocasión parecía llegar, cuando un beso entre los dos era solo cuestión de otro chance a solas, pues se había propuesto, que la próxima no le iba a perdonar. Siempre lamenta el no lanzarse cuando debe y no le sirve de nada, cada vez es lo mismo, con palabras de desprecio se mira al espejo, y se consuela con un “La próxima si”, no tenia que perder ese miércoles... maldita noche de mayo.
Pero ya nunca hubo chance llegó agosto con sus vientos y se llevó las oportunidades además de toda la neblina y ahora hacía sol, el clima anunciaba mejores días, si, para todos menos para el dark, que se sentía con frío en esos soles infernales que hacían, que tenía una tos seca desde hace 8 meses, y que en su pecho contaba con un corazón incompleto y deficientemente reconstruido.
Había ido alejándose de la pálida gradualmente pero aun pasaba con su carro por donde ella vivía, mirando siempre su ventana para ver si acaso de coincidencia se asomaba, para volver a casa cuando terminaba la tarde musitando bajo que no había nadie más que ella. Pero siempre el elegante auto clásico de brillante color oro estaba parqueado a la puerta, él nuevo idiota y estúpido que se había entrometido era conocido para el dark pero si antes no le agradaba ahora si sentía un odio intenso por él, pero a la vez sentía pena porque de seguro que él no se había fijado en el ofensivo graffiti pintado en el muro de la casa de la pálida, para el dark era ahora totalmente claro que ella estaba loca y que jugaba con uno y otro, le constaba, tenía el testimonio de su amigo de la capital, la evidencia muda pero muy expresiva de la pared manchada que obviamente fue escrita por algún patán muy dolido, me imagino que es un tipo un poco alto, flaco de inteligencia escasa, que no ha terminado ni el colegio, de cabellos claros, pecoso, atolondrado, pero detallista pues según le contó la misma pálida al dark, su último pretendiente había hecho lo mejor por ella, fue cuando de sorpresa la llevó a comer en ese restaurante que esta en el ultimo piso del edificio que da al río, y de seguro que fue él quien lo pintó.
El dark empezó a recordar que cuando él se iba a declarar recién habían pintado la pared con tan clara indicación de pertenecer al inexistentemente ilustre J.U.A.N. y se sintió más victima todavía; ella lo había usado para compensar la reciente pérdida de su canalla juguete, (paredes y murallas son papel de los canallas) seguramente la pálida buscó al dark cuando la victima 19 estaba en la fase de alejamiento, la de odio-amor, es que esa era la costumbre de la cara de muerta, cambiar de juguete siempre en la misma fase, la que atravesaba el dark cuando la pasar mirando con anhelo nostálgico la casa de su amada-odiada observaba al numero 21 parqueado en la puerta de la casa.

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