Cáp. 8
“De antecedentes familiares y trastornos de la personalidad. El sábado por la mañana”
Se fue a su casa conduciendo muy lento, seguía flotando entre los arco iris de los autos que pasaban; la noche definitivamente se enfrió; una neblina emergía del piso y todo se veía misterioso, espectral, lúgubre, pegajoso.
Llegó a su casa, se sacó la ropa húmeda y melosa y se bañó para dormir, soñó la misma pesadilla que el jueves, de ahí en adelante sus sueños fueron únicamente pesadillas, todas las malditas noches después de eso, aunque al despertar no las recordara.
Ella en su casa se pudo dormir sin pesadillas pero en cambio empezó a perder la facultad de soñar, los maravillosos sueños “yellow” que solía tener fueron desapareciendo desde ese viernes, cada noche tenía 14 sueños distintos y perfectos, su cerebro engendraba aquello debido a la presión que los secretos guardados producían en ella, la madrugada de ese viernes solo fueron 13, era porque ahora alguien sabia algo que debía ser secreto, el “dark” sabía porque lloró y solo el.
El sábado ella despertó con la sola idea de volver a usar su nuevo juguete, se debatían sus confusos sentimientos entre la venganza y la atracción.
Necesitaba de atenciones, quería oír halagos quería ser consentida, necesitaba sentirse bella. Tenía una inseguridad tremenda en si misma desde que su padre desapareció un día, sin dejar rastro. Decían que se había evaporado
Su madre enloqueció en aquellos días empezó a ver todas las cosas de color café y se volvió muda, la chica pálida sufría demasiado en esa casa, era hija única, por eso tuvo que irse a vivir con su abuela un par de años en la capital hasta que su madre se recuperara; la señora pálida estuvo internada en el manicomio casi un año y medio.
En compañía de la abuela la chica pálida adquirió su marcada “amarillosidad” la abuela culpaba al padre de ella de evaporarse, “todos los hombres son iguales” decía y le enseño que los hombres son muy malos y que se debía sacar todo el provecho que se pudiera de ellos, aquella enseñanza fatal sumada a la crianza como nieta única y el desequilibrio que produce la falta de una figura masculina en los años de adolescencia la volvieron así vengativa e insegura, egocéntrica y cruel. A veces tengo pena de ella.
Hacía mucho frió el sábado por la mañana, empezó a llover de nuevo, era una llovizna ligera pero insistente, todo era muy gris, el dark amaneció deprimido (aun se sentía mal por como se había portado la noche anterior) e imaginaba que la pálida estaría igual además el aroma constante no le dejaba en paz es que las lagrimas que la pálida derramo sobre él impregnaron para siempre sus pulmones, se incrustó el olor en sus bronquios como un tumor maligno, nunca ella había llorado tan sentida sobre alguien, (en realidad casi nunca lloraba) y esa esencia triste y malévola que brotó por su glándulas lacrimógenas resultó ser la sustancia más poderosa, pobre dark ya nunca se iba a librar de ella se condenó, no solo estaba envenenado, también estaba enamorándose.
La llamó y ella percibía que lo iba a hacer por eso estaba al lado del teléfono, aguardando. Contestó y cuando oyó la seca voz del dark sintió calorcito a pesar del frío que hacía, el también sintió algo como calor mientras hablaron, los recuerdos de esas tardes de hace cinco años venían, fueron épocas doradas para los dos, y ya estaban olvidándolas de hecho lo hubieran olvidado todo si no se cruzaban sus vidas otra vez ese miércoles.
Ella estaba un poco más madura ahora, (el sufrimiento te hace madurar), pero los trastornos de personalidad también eran ahora presentes.
El no tenía suficiente valor para volver a preguntar porque había llorado, aun así conversaron por 1 hora y 1 segundo, y fue una linda conversación.
Fue fundamental aquella plática, los dos estaban depresivos, era la lluvia, ella se sintió consolada y cálida en su interior, la venganza parecía desaparecer de su mente es que el no era tan vacío como solían ser los pretendientes que siempre la rodeaban y eso la impresionaba, parecía que algo como el amor surgía en ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario