Cáp. 10
“De cómo le hizo llorar otra vez a ella y de La lagrimita que le subió a él del corazón”
Sus grandes e inquisitivos ojos color miel simularon sorpresa, pero era mala fingiendo, de hecho jamás podía mirar por más de un segundo y medio al dark a los ojos, su mirada tenía algo que las mujeres no podían soportar ninguna chica podía mirarlo por mucho tiempo directamente en las pupilas.
Mucha gente dice que los ojos tienen energía y a veces parece que tienen razón por ejemplo cuando a uno lo miran por la espalda de alguna manera uno lo siente o cuando alguien te desprecia no se puede ocultar porque la mirada que te dirige esa persona es como un disparo “te quedó viendo con ojos de pistola”, y los enamorados saben como solo con la mirada conectarse y decirse muchas cosas, mi abuelo contaba que el no podía quedarse viendo a los perritos recién nacidos porque se morían, no es nada de brujería, en realidad el cuerpo humano produce y funciona con descargas eléctricas, así que no seria raro que de los ojos fluyera algún tipo de energía.
En fin su cara de asombro no se la hubiera creído ella misma, cuando fingía sus pequeños pero bien formados labios hacían un gesto tan adorable a la vez que delatador.
- como que enamorado de mí, esto si que es una sorpresa- dijo- yo pensaba que te gustaba esa chica coqueta amiga de tus ñañas- (claro tenía que reclamar eso algún rato)
- esa tipa es muy gansa- respondió el dark un poco sorprendido- y para sus adentros pensó no me cambies de tema, te acabo de confesar algo muy intimo me sales con esas preguntas ahora.
La pálida continuó fingiendo - es que me sorprende, nunca esperaba oír eso de ti- el gesto de sus labios se hizo más adorable.
No respondió a la pregunta que él le había formulado, él quería saber si ella aceptaba ser la rosa amarilla caída de la luna que el cuidaría como si de un tesoro se tratara, la reina y soberana de su pequeño y oscuro universo, (se dicen ese tipo de cosas cursis cuando te enamoras de una chica pálida.
Le dijo ella que le tomaba por sorpresa y que debía pensarlo, todas las mamás del mundo enseñan a sus hijas a decir eso: “déjame pensarlo”, aún si no necesitan pensarlo en verdad, creo que es para cuidar su reputación para que no parezcan desesperadas ni fáciles y para desesperar a los pobres hombres. Exactamente eso consiguió ella con él: desesperarlo, le dijo que la llamara en una semana y a él no le quedó más remedio que obedecer ese mandato.
La lluvia de esa semana fue más gris que la de semanas pasadas, la cola apenas era el 8,34% del agua que caía. Las pesadillas que soñaba eran cada vez menos recordables, es horrible esa sensación de saber que has soñado algo feo pero al despertar no recuerdas que es, solo te quedas inmóvil con los ojos abiertos respirando agitado hasta que te das cuenta que ya amaneció y que aún estas vivo, otro nocivo día en el mundo.
Ella extrañaba cada vez más el sueño catorce, los trece maravillosos sueños yellow que tenía no bastaban, el 14 era el sueño donde le regalaban una flor de loto, era su sueño favorito, ella tomaba aquel regalo y se preparaba una esencia con la cual mantenía preso a su príncipe amarillo quien desde ese entonces vivía exclusivamente para ella, solo para ella, ahora ya no soñaba aquello nunca.
El domingo llegó y el dark no la llamó por teléfono, prefirió hacerla sufrir, aunque sufriera él también, un amigo le aconsejó que no le llame enseguida para que ella vea lo que se siente cuando te hacen esperar.
El mundo es realmente chico, el amigo con quien habló vivía en la capital, fue la victima 13 pero no se lo contó al dark, aunque en los próximos meses las cosas iban a cambiar.
Él la fue a ver el martes en la casa, ella salió con mala cara y de mala gana
- yo pensé que ya no te acordabas de mí- y el no supo que contestar solo tenía ganas de ahorcarle al amigo que “tan bien” le aconsejó y de colgarse el mismo por hacerle caso.
Acertó en contestar – no quería importunarte, ni presionarte...
Le crujió algo en el interior a la cara de nieve, lo dijo tan tiernamente culpable pero no quería demostrar debilidad:
- yo pensé que todo eso que me dijiste de ser la rosa amarilla caída de la luna y no sé que otras cosas solo fue un cuento- era tan cruel... lo dijo tan irónicamente, tan grosera que al dark se le subió una lagrimita del corazón, había escrito con tanto sentimiento esa hermosa frase de la rosa, la había repasado tantas veces frente al espejo, que cuando lo dijo en el carro la noche del domingo pasado se apagaron las luces de los postes en la calle debido al intenso sentimiento, y viene esta “maldita cara de muerta hija de p...” (citando al diecinueveavo poeta de las murallas) a burlarse de él.
La lagrimita que subió del corazón se secó con la energía de sus ojos, por eso ella no la vio
- porque te burlas- le dijo clavándole la mirada en la que se percibía una intensa tristeza
-como no me has llamado ni nada- respondió desafiante, aunque sin atreverse a mirarlo a la cara.
Solo habían pasado dos días, tenía que llamarla el domingo y se apareció el martes y hace todo ese escándalo por 48 miserables horas y tres segundos.
Ya no tenía ganas de preguntar lo que había venido a preguntar, así que solo le dio la acuarela que le había hecho, era una pieza exquisita de arte que hubiera sido tal vez una obra inmortal aunque no vio la luz publica, una representación de un lago lleno de flores de loto en la india que había copiado de la foto en la página de una enciclopedia sobre geografía.
La insolente anémica no pudo menos que agradecer el detalle, aquello la bajó por un tubo. Él súper triste y con la moral a 3 metros con 12 cm bajo tierra le dijo- solo te traía esto para que lo pienses mejor- y se despidió.
Ella subió a llorar en su cuarto, la hizo sentirse culpable de su crueldad, otro record para el dark. Él se fue conduciendo a 81,23 Km por hora maldiciéndola a ella por ser tan cruel pero con la moral a 312 cm bajo tierra creyendo que era su culpa sintiendo que en realidad si la hubiera llamado el domingo no hubiera pasado ese incomodo incidente y para ese rato ya llevarían 48 horas y 16 minutos de novios, pero no era así, si le hubiera llamado el domingo hubiera pasado algo parecido. De todos modos pensó que debía seguir insistiendo
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