Cáp. 12
“De cómo el enemigo entró al cuartel y de advertencias tardías”
Un día recibió una llamada de la pálida, ella estaba demasiado angustiada tenía un grave problema, su mamá de nuevo empezó a ver las cosas de color café, pobre pálida a veces tengo pena de ella, tanto sufrimiento con su familia, no se le ocurrió nadie a quien acudir para que le ayude, en realidad no había nadie que estuviera dispuesto a ayudarla solo el dark estuvo presto, condujo a 113,67 kilómetros por hora para llegar lo más rápido a su casa y ver que podían hacer.
La señora pálida ya no hablaba era un raro trastorno mental el que ella padecía: “sigiloparanoiadaltonítica”, estuvo interna antes un año y medio y parecía que se había curado del todo; no era verdad, tuvo una recaída muy fuerte ese día, la llevaron al manicomio otra vez.
La pálida estaba destrozada, era un montoncito sentado en una silla, con la mirada perdida mientras esperaban a que el psiquiatra diera el diagnostico, -debemos tenerla un par de meses aquí- la pálida no reaccionaba los ojitos miel se le pusieron tan tristes que el doctor al verla tuvo que sentarse y respirar profundamente, tenía una tristeza que cortaba la respiración.
Era mayo, tenía que pasar eso en mayo los mayos siempre son extraños, no sé porque solo pasa.
Tosió secamente por 23 segundos cuando ella al fin reaccionó para preguntar si podía quedarse en su casa hasta que su mamá se recupere, tenía mucho miedo de quedarse sola en esa casa tan grande aparte tampoco podía irse a la capital otra vez con su abuela, ya no se llevaban bien y no podía dejar el colegio.
-eso no lo tienes ni que preguntar- respondió todavía tosiendo un poco
fueron a recoger algunas cosas que ella necesitaba de su casa y luego las llevaron al hogar del dark.
Sus padres recibieron encantada a la blanquísima amiga, pero sus hermanas no. Les molestaba el olor que tenía, además ellas si se daban cuenta de lo yellow que era la amiga de su hermano, no la soportaban, pero tuvieron que ponerse de lo más hipócritas viendo la felicidad radiante en los energéticos ojos del dark, estaban tan refulgentes que de noche se veía una débil luz azul en ellos.
Los papás del dark estaban muy felices con la idea de que su callado hijo tuviera por fin una novia y que tal vez se fuera a casar, estaban exagerando demasiado pues la pálida lo último que quería era casarse, lo de ser la novia del dark tal vez, pero eso ellos no lo sabían.
Sabiendo que era la hija de sus ex vecinos, y sabiendo lo que le pasó a la pobre señora pálida, le trataron como a una reina.
Las hermanas le advirtieron al dark que no se fuera a enamorar de ella, porque su instinto femenino les decía que ella le iba a hacer sufrir, pero la advertencia fue tan fútil como si a alguien enfermo de gripe se le dijera “oye cuidado te resfrías”.
Él estaba perdiendo la guerra tenía al enemigo en su propio cuartel y estaba desarmado, pero era peor de lo que él se imaginaba porque él creía estar conquistándola, mas ella solo los usaba y ya no solo a él sino a toda su familia.
23 de julio de 2009
Cáp. 13 “De nidos de víboras y de un abrazo muy incómodo”
Cáp. 13
“De nidos de víboras y de un abrazo muy incómodo”
Tuvieron demasiado tiempo a solas en esos días en que ella estuvo viviendo en casa del dark, le ayudó a hacer todos los deberes del colegio, prácticamente le daba haciendo todo, no porque ella fuera vaga, más bien era por la difícil situación que le tenía como ida, era tan frágil parecía que se iba a romper, la tristeza de sus ojos cortaba la respiración.
Dormía en la misma habitación que sus hermanas y ellas eran entonces las mujeres más hipócritas del mundo pues la trataban bien, incluso le dieron la cama más grande.
A la pálida no le importaba ni un poco la hipocresía de las hermanas del dark pues, entre mujeres la situación es siempre de falsas caras y más falsos cumplidos, entre hombres si te cae mal alguien no estas con cosas te das de puñetes y se resuelve el asunto incluso talvez puedes quedar de amigo luego de la golpiza, entre mujeres se están hasta diciendo cumplidos, las más sutiles:“ ¡Ay que lindo tu labial!” y por dentro “¡¡que color tan cholo!!” Las menos sutiles en cambio se tuercen los ojos o respingan las narices, se quedan mirando a la que les cae mal y se le ríen con cara de “¡pobre esta india, que se creerá!”.
Por eso tuvieron demasiado tiempo a solas cuando ella estuvo viviendo con la familia del dark porque el ambiente en el cuarto de las hermanas era un nido de víboras, y ella entonces se pasaba pegada al dark todo el día, se la pasaban muy divertido a pesar de todo por lo que estaba pasando la pálida, riendo, flirteando, el clavándole la mirada ella bajándola, desayunaban juntos, se quedaban hasta la noche viendo películas, o ella metida en el cuarto de él, solitos, viendo ella como él pintaba hermosas acuarelas (la mayoría retratos de ella).
A veces parecía un poco pink la yellow, hacía escándalo coqueteando con él frente a las hermanas para hacer notar que le valía si no les agradaba su presencia en la casa, pues tenía toda la atención del dark, era su protegida y la de los padres de él, de la mamá incluso como ella fue muy buena amiga de la vecina no le molestaba el olor a flores tan concentrado, ya lo conocía, su vecina olía parecido. La mamá del dark hasta le decía “mijita” y el papá ni se diga, era muy atento con ella, su futura nuera (según él), estaba encantado con esa idea, como era tan linda la “suquita” (por el intenso pálido de su piel tal vez a de ser que así le decía) tan educadita y responsable y por si fuera poco de una familia medio de buen apellido, (como si eso le quitara lo yellow) por eso también no les importaba dejarles solitos, además confiaban en su reservado hijo, él no sería capaz de hacer ninguna majadería.
Una noche más fría que otras, un miércoles, encendieron la chimenea, seguía lloviendo desde noviembre, era mayo, ya por fin no caía cola dulce, pura agua con gas no más, era más soportable el asunto, aunque el río de la ciudad estaba ya por desbordarse, hacía mucho frío, era la noche ideal para prender la chimenea, para calentarse abrazadito con alguien y que tu ropa se quede después oliendo a humo y a perfume.
Toda la familia más la anémica se juntaron a conversar al calor de fuego, escuchando boleros muy viejos, pero después de estar ya un par de horas cuando eran 15 minutos y 47 segundos del jueves las hermanas se fueron a dormir, los padres 12 minutos y 6 segundos después también se retiraron.
La situación era ahora las más ideal posible para el dark y la pálida, la luz tenue e intermitente del fuego, ese calorcito tan rico, el sueño, la hora, la música “en el prendedor de mi corazón...” se abrazaron torpemente casi atraídos por un imán, recelosos a la vez tímidos, pero inevitablemente obligados a hacerlo, quedaron enganchados en una posición tan incómoda que al dark se le durmió el hombro derecho, a ella en cambio la pierna izquierda, pero no querían moverse porque era tan especial aquel abrazo en medio de toda esta situación tan trágica, ella necesitaba urgentemente una dosis de cariño, sentirse segura y querida, y eso al dark le sobraba para darle.
“De nidos de víboras y de un abrazo muy incómodo”
Tuvieron demasiado tiempo a solas en esos días en que ella estuvo viviendo en casa del dark, le ayudó a hacer todos los deberes del colegio, prácticamente le daba haciendo todo, no porque ella fuera vaga, más bien era por la difícil situación que le tenía como ida, era tan frágil parecía que se iba a romper, la tristeza de sus ojos cortaba la respiración.
Dormía en la misma habitación que sus hermanas y ellas eran entonces las mujeres más hipócritas del mundo pues la trataban bien, incluso le dieron la cama más grande.
A la pálida no le importaba ni un poco la hipocresía de las hermanas del dark pues, entre mujeres la situación es siempre de falsas caras y más falsos cumplidos, entre hombres si te cae mal alguien no estas con cosas te das de puñetes y se resuelve el asunto incluso talvez puedes quedar de amigo luego de la golpiza, entre mujeres se están hasta diciendo cumplidos, las más sutiles:“ ¡Ay que lindo tu labial!” y por dentro “¡¡que color tan cholo!!” Las menos sutiles en cambio se tuercen los ojos o respingan las narices, se quedan mirando a la que les cae mal y se le ríen con cara de “¡pobre esta india, que se creerá!”.
Por eso tuvieron demasiado tiempo a solas cuando ella estuvo viviendo con la familia del dark porque el ambiente en el cuarto de las hermanas era un nido de víboras, y ella entonces se pasaba pegada al dark todo el día, se la pasaban muy divertido a pesar de todo por lo que estaba pasando la pálida, riendo, flirteando, el clavándole la mirada ella bajándola, desayunaban juntos, se quedaban hasta la noche viendo películas, o ella metida en el cuarto de él, solitos, viendo ella como él pintaba hermosas acuarelas (la mayoría retratos de ella).
A veces parecía un poco pink la yellow, hacía escándalo coqueteando con él frente a las hermanas para hacer notar que le valía si no les agradaba su presencia en la casa, pues tenía toda la atención del dark, era su protegida y la de los padres de él, de la mamá incluso como ella fue muy buena amiga de la vecina no le molestaba el olor a flores tan concentrado, ya lo conocía, su vecina olía parecido. La mamá del dark hasta le decía “mijita” y el papá ni se diga, era muy atento con ella, su futura nuera (según él), estaba encantado con esa idea, como era tan linda la “suquita” (por el intenso pálido de su piel tal vez a de ser que así le decía) tan educadita y responsable y por si fuera poco de una familia medio de buen apellido, (como si eso le quitara lo yellow) por eso también no les importaba dejarles solitos, además confiaban en su reservado hijo, él no sería capaz de hacer ninguna majadería.
Una noche más fría que otras, un miércoles, encendieron la chimenea, seguía lloviendo desde noviembre, era mayo, ya por fin no caía cola dulce, pura agua con gas no más, era más soportable el asunto, aunque el río de la ciudad estaba ya por desbordarse, hacía mucho frío, era la noche ideal para prender la chimenea, para calentarse abrazadito con alguien y que tu ropa se quede después oliendo a humo y a perfume.
Toda la familia más la anémica se juntaron a conversar al calor de fuego, escuchando boleros muy viejos, pero después de estar ya un par de horas cuando eran 15 minutos y 47 segundos del jueves las hermanas se fueron a dormir, los padres 12 minutos y 6 segundos después también se retiraron.
La situación era ahora las más ideal posible para el dark y la pálida, la luz tenue e intermitente del fuego, ese calorcito tan rico, el sueño, la hora, la música “en el prendedor de mi corazón...” se abrazaron torpemente casi atraídos por un imán, recelosos a la vez tímidos, pero inevitablemente obligados a hacerlo, quedaron enganchados en una posición tan incómoda que al dark se le durmió el hombro derecho, a ella en cambio la pierna izquierda, pero no querían moverse porque era tan especial aquel abrazo en medio de toda esta situación tan trágica, ella necesitaba urgentemente una dosis de cariño, sentirse segura y querida, y eso al dark le sobraba para darle.
15 de julio de 2009
Cáp. 10 “De cómo le hizo llorar otra vez a ella y de La lagrimita que le subió a él del corazón”
Cáp. 10
“De cómo le hizo llorar otra vez a ella y de La lagrimita que le subió a él del corazón”
Sus grandes e inquisitivos ojos color miel simularon sorpresa, pero era mala fingiendo, de hecho jamás podía mirar por más de un segundo y medio al dark a los ojos, su mirada tenía algo que las mujeres no podían soportar ninguna chica podía mirarlo por mucho tiempo directamente en las pupilas.
Mucha gente dice que los ojos tienen energía y a veces parece que tienen razón por ejemplo cuando a uno lo miran por la espalda de alguna manera uno lo siente o cuando alguien te desprecia no se puede ocultar porque la mirada que te dirige esa persona es como un disparo “te quedó viendo con ojos de pistola”, y los enamorados saben como solo con la mirada conectarse y decirse muchas cosas, mi abuelo contaba que el no podía quedarse viendo a los perritos recién nacidos porque se morían, no es nada de brujería, en realidad el cuerpo humano produce y funciona con descargas eléctricas, así que no seria raro que de los ojos fluyera algún tipo de energía.
En fin su cara de asombro no se la hubiera creído ella misma, cuando fingía sus pequeños pero bien formados labios hacían un gesto tan adorable a la vez que delatador.
- como que enamorado de mí, esto si que es una sorpresa- dijo- yo pensaba que te gustaba esa chica coqueta amiga de tus ñañas- (claro tenía que reclamar eso algún rato)
- esa tipa es muy gansa- respondió el dark un poco sorprendido- y para sus adentros pensó no me cambies de tema, te acabo de confesar algo muy intimo me sales con esas preguntas ahora.
La pálida continuó fingiendo - es que me sorprende, nunca esperaba oír eso de ti- el gesto de sus labios se hizo más adorable.
No respondió a la pregunta que él le había formulado, él quería saber si ella aceptaba ser la rosa amarilla caída de la luna que el cuidaría como si de un tesoro se tratara, la reina y soberana de su pequeño y oscuro universo, (se dicen ese tipo de cosas cursis cuando te enamoras de una chica pálida.
Le dijo ella que le tomaba por sorpresa y que debía pensarlo, todas las mamás del mundo enseñan a sus hijas a decir eso: “déjame pensarlo”, aún si no necesitan pensarlo en verdad, creo que es para cuidar su reputación para que no parezcan desesperadas ni fáciles y para desesperar a los pobres hombres. Exactamente eso consiguió ella con él: desesperarlo, le dijo que la llamara en una semana y a él no le quedó más remedio que obedecer ese mandato.
La lluvia de esa semana fue más gris que la de semanas pasadas, la cola apenas era el 8,34% del agua que caía. Las pesadillas que soñaba eran cada vez menos recordables, es horrible esa sensación de saber que has soñado algo feo pero al despertar no recuerdas que es, solo te quedas inmóvil con los ojos abiertos respirando agitado hasta que te das cuenta que ya amaneció y que aún estas vivo, otro nocivo día en el mundo.
Ella extrañaba cada vez más el sueño catorce, los trece maravillosos sueños yellow que tenía no bastaban, el 14 era el sueño donde le regalaban una flor de loto, era su sueño favorito, ella tomaba aquel regalo y se preparaba una esencia con la cual mantenía preso a su príncipe amarillo quien desde ese entonces vivía exclusivamente para ella, solo para ella, ahora ya no soñaba aquello nunca.
El domingo llegó y el dark no la llamó por teléfono, prefirió hacerla sufrir, aunque sufriera él también, un amigo le aconsejó que no le llame enseguida para que ella vea lo que se siente cuando te hacen esperar.
El mundo es realmente chico, el amigo con quien habló vivía en la capital, fue la victima 13 pero no se lo contó al dark, aunque en los próximos meses las cosas iban a cambiar.
Él la fue a ver el martes en la casa, ella salió con mala cara y de mala gana
- yo pensé que ya no te acordabas de mí- y el no supo que contestar solo tenía ganas de ahorcarle al amigo que “tan bien” le aconsejó y de colgarse el mismo por hacerle caso.
Acertó en contestar – no quería importunarte, ni presionarte...
Le crujió algo en el interior a la cara de nieve, lo dijo tan tiernamente culpable pero no quería demostrar debilidad:
- yo pensé que todo eso que me dijiste de ser la rosa amarilla caída de la luna y no sé que otras cosas solo fue un cuento- era tan cruel... lo dijo tan irónicamente, tan grosera que al dark se le subió una lagrimita del corazón, había escrito con tanto sentimiento esa hermosa frase de la rosa, la había repasado tantas veces frente al espejo, que cuando lo dijo en el carro la noche del domingo pasado se apagaron las luces de los postes en la calle debido al intenso sentimiento, y viene esta “maldita cara de muerta hija de p...” (citando al diecinueveavo poeta de las murallas) a burlarse de él.
La lagrimita que subió del corazón se secó con la energía de sus ojos, por eso ella no la vio
- porque te burlas- le dijo clavándole la mirada en la que se percibía una intensa tristeza
-como no me has llamado ni nada- respondió desafiante, aunque sin atreverse a mirarlo a la cara.
Solo habían pasado dos días, tenía que llamarla el domingo y se apareció el martes y hace todo ese escándalo por 48 miserables horas y tres segundos.
Ya no tenía ganas de preguntar lo que había venido a preguntar, así que solo le dio la acuarela que le había hecho, era una pieza exquisita de arte que hubiera sido tal vez una obra inmortal aunque no vio la luz publica, una representación de un lago lleno de flores de loto en la india que había copiado de la foto en la página de una enciclopedia sobre geografía.
La insolente anémica no pudo menos que agradecer el detalle, aquello la bajó por un tubo. Él súper triste y con la moral a 3 metros con 12 cm bajo tierra le dijo- solo te traía esto para que lo pienses mejor- y se despidió.
Ella subió a llorar en su cuarto, la hizo sentirse culpable de su crueldad, otro record para el dark. Él se fue conduciendo a 81,23 Km por hora maldiciéndola a ella por ser tan cruel pero con la moral a 312 cm bajo tierra creyendo que era su culpa sintiendo que en realidad si la hubiera llamado el domingo no hubiera pasado ese incomodo incidente y para ese rato ya llevarían 48 horas y 16 minutos de novios, pero no era así, si le hubiera llamado el domingo hubiera pasado algo parecido. De todos modos pensó que debía seguir insistiendo
“De cómo le hizo llorar otra vez a ella y de La lagrimita que le subió a él del corazón”
Sus grandes e inquisitivos ojos color miel simularon sorpresa, pero era mala fingiendo, de hecho jamás podía mirar por más de un segundo y medio al dark a los ojos, su mirada tenía algo que las mujeres no podían soportar ninguna chica podía mirarlo por mucho tiempo directamente en las pupilas.
Mucha gente dice que los ojos tienen energía y a veces parece que tienen razón por ejemplo cuando a uno lo miran por la espalda de alguna manera uno lo siente o cuando alguien te desprecia no se puede ocultar porque la mirada que te dirige esa persona es como un disparo “te quedó viendo con ojos de pistola”, y los enamorados saben como solo con la mirada conectarse y decirse muchas cosas, mi abuelo contaba que el no podía quedarse viendo a los perritos recién nacidos porque se morían, no es nada de brujería, en realidad el cuerpo humano produce y funciona con descargas eléctricas, así que no seria raro que de los ojos fluyera algún tipo de energía.
En fin su cara de asombro no se la hubiera creído ella misma, cuando fingía sus pequeños pero bien formados labios hacían un gesto tan adorable a la vez que delatador.
- como que enamorado de mí, esto si que es una sorpresa- dijo- yo pensaba que te gustaba esa chica coqueta amiga de tus ñañas- (claro tenía que reclamar eso algún rato)
- esa tipa es muy gansa- respondió el dark un poco sorprendido- y para sus adentros pensó no me cambies de tema, te acabo de confesar algo muy intimo me sales con esas preguntas ahora.
La pálida continuó fingiendo - es que me sorprende, nunca esperaba oír eso de ti- el gesto de sus labios se hizo más adorable.
No respondió a la pregunta que él le había formulado, él quería saber si ella aceptaba ser la rosa amarilla caída de la luna que el cuidaría como si de un tesoro se tratara, la reina y soberana de su pequeño y oscuro universo, (se dicen ese tipo de cosas cursis cuando te enamoras de una chica pálida.
Le dijo ella que le tomaba por sorpresa y que debía pensarlo, todas las mamás del mundo enseñan a sus hijas a decir eso: “déjame pensarlo”, aún si no necesitan pensarlo en verdad, creo que es para cuidar su reputación para que no parezcan desesperadas ni fáciles y para desesperar a los pobres hombres. Exactamente eso consiguió ella con él: desesperarlo, le dijo que la llamara en una semana y a él no le quedó más remedio que obedecer ese mandato.
La lluvia de esa semana fue más gris que la de semanas pasadas, la cola apenas era el 8,34% del agua que caía. Las pesadillas que soñaba eran cada vez menos recordables, es horrible esa sensación de saber que has soñado algo feo pero al despertar no recuerdas que es, solo te quedas inmóvil con los ojos abiertos respirando agitado hasta que te das cuenta que ya amaneció y que aún estas vivo, otro nocivo día en el mundo.
Ella extrañaba cada vez más el sueño catorce, los trece maravillosos sueños yellow que tenía no bastaban, el 14 era el sueño donde le regalaban una flor de loto, era su sueño favorito, ella tomaba aquel regalo y se preparaba una esencia con la cual mantenía preso a su príncipe amarillo quien desde ese entonces vivía exclusivamente para ella, solo para ella, ahora ya no soñaba aquello nunca.
El domingo llegó y el dark no la llamó por teléfono, prefirió hacerla sufrir, aunque sufriera él también, un amigo le aconsejó que no le llame enseguida para que ella vea lo que se siente cuando te hacen esperar.
El mundo es realmente chico, el amigo con quien habló vivía en la capital, fue la victima 13 pero no se lo contó al dark, aunque en los próximos meses las cosas iban a cambiar.
Él la fue a ver el martes en la casa, ella salió con mala cara y de mala gana
- yo pensé que ya no te acordabas de mí- y el no supo que contestar solo tenía ganas de ahorcarle al amigo que “tan bien” le aconsejó y de colgarse el mismo por hacerle caso.
Acertó en contestar – no quería importunarte, ni presionarte...
Le crujió algo en el interior a la cara de nieve, lo dijo tan tiernamente culpable pero no quería demostrar debilidad:
- yo pensé que todo eso que me dijiste de ser la rosa amarilla caída de la luna y no sé que otras cosas solo fue un cuento- era tan cruel... lo dijo tan irónicamente, tan grosera que al dark se le subió una lagrimita del corazón, había escrito con tanto sentimiento esa hermosa frase de la rosa, la había repasado tantas veces frente al espejo, que cuando lo dijo en el carro la noche del domingo pasado se apagaron las luces de los postes en la calle debido al intenso sentimiento, y viene esta “maldita cara de muerta hija de p...” (citando al diecinueveavo poeta de las murallas) a burlarse de él.
La lagrimita que subió del corazón se secó con la energía de sus ojos, por eso ella no la vio
- porque te burlas- le dijo clavándole la mirada en la que se percibía una intensa tristeza
-como no me has llamado ni nada- respondió desafiante, aunque sin atreverse a mirarlo a la cara.
Solo habían pasado dos días, tenía que llamarla el domingo y se apareció el martes y hace todo ese escándalo por 48 miserables horas y tres segundos.
Ya no tenía ganas de preguntar lo que había venido a preguntar, así que solo le dio la acuarela que le había hecho, era una pieza exquisita de arte que hubiera sido tal vez una obra inmortal aunque no vio la luz publica, una representación de un lago lleno de flores de loto en la india que había copiado de la foto en la página de una enciclopedia sobre geografía.
La insolente anémica no pudo menos que agradecer el detalle, aquello la bajó por un tubo. Él súper triste y con la moral a 3 metros con 12 cm bajo tierra le dijo- solo te traía esto para que lo pienses mejor- y se despidió.
Ella subió a llorar en su cuarto, la hizo sentirse culpable de su crueldad, otro record para el dark. Él se fue conduciendo a 81,23 Km por hora maldiciéndola a ella por ser tan cruel pero con la moral a 312 cm bajo tierra creyendo que era su culpa sintiendo que en realidad si la hubiera llamado el domingo no hubiera pasado ese incomodo incidente y para ese rato ya llevarían 48 horas y 16 minutos de novios, pero no era así, si le hubiera llamado el domingo hubiera pasado algo parecido. De todos modos pensó que debía seguir insistiendo
Cáp. 11 “De poemas, de preguntas, del hielo más frío”
Cáp. 11
“De poemas, de preguntas, del hielo más frío”
Se puso sus discos viejos de 45 rpm estaba muy triste, la mayoría de veces cuando uno se deprime quiere deprimirse más, para poder llorar y entonces darte contra las paredes, si no les ha pasado es porque probablemente no han jugado con sus corazones haciéndolos esperar sin una clara esperanza sobre la cual mantenerse, “la expectativa pospuesta enferma el corazón”.
La siguiente vez que hablaron sobre el asunto fue después de dos meses y dieciséis días él estaba decidido a volver a preguntar, esperaba que la acuarela hubiera hecho efecto, y que ella se hubiera sensibilizado, no entendía porque a veces era tan dulce, como una niña y otras veces tan despiadada e irónica, tan caprichosa...
Tenía una nueva arma, un bonito verso cursi para darle, escrito con pluma en un pedazo de pergamino dorado que decía:
Ojos mieles, inocencia
retrato de pálida esencia
encanto hipnótico, inteligencia
tu pelo huele a flores
Evoco estas cosas
si pienso en tu nombre
En amarillo, tal vez traviesa
dulce niña a veces violenta
estilizada, delicada
sea una flor de perfume mortal
Evoco estas cosas
si pienso en tu nombre
En realidad el poema no era tan cursi, reflejaba bastante bien lo que era la chica pálida, parecía un diagnostico psicológico de personalidad, porque incluso hablaba de lo yellow que era.
Se lo dio y ella estaba vez no estaba agresiva, lo leyó en silencio frente a él y luego le confesó que nadie nunca le había dado algo semejante.
Él se animó a preguntar, y ella ahora tenía otra estrategia para vengarse y para no decir lo que sentía dándole a la vez esperanza en pequeñas gotas para no perder su juguetito le dijo que no tenia cabeza para pensar en eso ahora, que quería dedicarse al colegio y a sus estudios, pero el gesto de sus labios en ese momento era tan adorable que él solo tenía en su mente el robarle un beso y lo hubiera hecho si hubiera sabido como hacerlo, no escuchó el pretexto que le ponía la pálida, hubiera sido una buena manera de callarla, ya estaba empezando a cansar con su arrogancia al alabarse ella misma diciéndole lo buena estudiante que era y que no podía darse el lujo de distraerse de sus estudios por cosas tan insignificantes.
La interrumpió – dime ¿en realidad sientes algo por mí?- solía hacer eso, no sé si a veces llamarlo un defecto o una virtud el de preguntar tan directamente las cosas, tan de pronto.
Ella se quedó fría, se le borró toda arrogancia y sus palabras se cortaron en seco, para ella aclarar sus sentimientos era contar un secreto y era algo que no podía hacer
-¿qué?-es lo único que supo responder
Le dijo el dark calmadamente -quiero saber si sientes algo de una vez o sino para dejar de importunarte y para que no me estés dando excusas simples y repetidas- (por eso es que a veces pienso que es un defecto porque no tenía tacto, era demasiado sincero) oyendo aquello se quedo aun más fría, tanto que sus pequeños y bien formados labios se pusieron morados parecía muerta, la mas bella muerta.
- ¡no tienes derecho a preguntar eso!- apareció la violencia de la que él hablaba en su poema, era su manera de librarse.
- tal vez no pero creo que es mejor para ambos que sepamos esto- tenía razón pero ella no podía aceptar aquello era muy cerrada, ahora si se quedó helada en su pelo se formaron copos de nieve que brillaban como pequeños diamantes.
Y lloró (la tercera vez en seis meses) podríamos decir que era su mecanismo de autodestrucción, toda arma mortal secreta tiene uno, por si acaso cae en manos enemigas, cuando quieres desarmarla para descubrir sus secretos, explota para protegerse.
Tan fría se quedó que sus fragantes lagrimas caían como diminutos cubitos de hielo y hasta allí llego la preguntadera, el dark otra vez se sintió culpable de hacerla llorar (la segunda vez en seis meses) y claro, la abrazó de nuevo pidiéndole perdón y prometiéndole no presionarla de nuevo. Palabras que fueron un alivio para ella pues si él la empujaba un poco más hubiera terminado sabiendo que ella si sentía algo.
Ese incidente sentó un precedente de miedo para el dark ahora ya no sería capaz de presionarla para que ella le diga sus verdaderos sentimientos.
A veces tengo pena de ella, si quería ser el centro de todo y que alguien sea su esclavo para complacerla hubiera aceptado ser la rosa amarilla caída de la luna y el dark hubiera sido el idiota ideal, pero luego estaba su miedo a contar los secretos, y eso se estaba volviendo “cálculos en su riñón” aparecían su inseguridad y sus traumas, no podía querer a nadie libremente.
Por eso se puso sus discos viejos, para llorar porque sabía que ella le quería y sabía que había algo muy fuerte que le impedía aceptarlo, pero no le constaba. La pálida sabía muy bien como dejarle confundido, y esa incertidumbre le carcomía le enfurecía le subían miles de lagrimitas del corazón primero por la garganta y luego al pasar por su nariz le hacían cosquillas y en sus ojos se secaban por la energía, electricidad o lo que diablos sea que tuviera, se sentía como el niño al que prometen llevar al circo pero que nunca llevan, sabe que sus papás en realidad quieren llevarlo, pero nunca hay tiempo... nunca, y el niño todos los días mira la carpa cuando viene de la escuela con ojos ansiosos solo esperando a que llegue el día de visitarla de la mano de sus progenitores porque el no puede ir solo.
Se quedó dormido con la triste música encendida, sobre la cama que olía como la pálida, en una almohada húmeda de lagrimas y del hielo derretido que se le pegó del cabello que huele a flores al abrazarla, hielo de sorpresa, hielo de una fría situación, hielo producido por palabras, el hielo más frío: hielo de mujer.
“De poemas, de preguntas, del hielo más frío”
Se puso sus discos viejos de 45 rpm estaba muy triste, la mayoría de veces cuando uno se deprime quiere deprimirse más, para poder llorar y entonces darte contra las paredes, si no les ha pasado es porque probablemente no han jugado con sus corazones haciéndolos esperar sin una clara esperanza sobre la cual mantenerse, “la expectativa pospuesta enferma el corazón”.
La siguiente vez que hablaron sobre el asunto fue después de dos meses y dieciséis días él estaba decidido a volver a preguntar, esperaba que la acuarela hubiera hecho efecto, y que ella se hubiera sensibilizado, no entendía porque a veces era tan dulce, como una niña y otras veces tan despiadada e irónica, tan caprichosa...
Tenía una nueva arma, un bonito verso cursi para darle, escrito con pluma en un pedazo de pergamino dorado que decía:
Ojos mieles, inocencia
retrato de pálida esencia
encanto hipnótico, inteligencia
tu pelo huele a flores
Evoco estas cosas
si pienso en tu nombre
En amarillo, tal vez traviesa
dulce niña a veces violenta
estilizada, delicada
sea una flor de perfume mortal
Evoco estas cosas
si pienso en tu nombre
En realidad el poema no era tan cursi, reflejaba bastante bien lo que era la chica pálida, parecía un diagnostico psicológico de personalidad, porque incluso hablaba de lo yellow que era.
Se lo dio y ella estaba vez no estaba agresiva, lo leyó en silencio frente a él y luego le confesó que nadie nunca le había dado algo semejante.
Él se animó a preguntar, y ella ahora tenía otra estrategia para vengarse y para no decir lo que sentía dándole a la vez esperanza en pequeñas gotas para no perder su juguetito le dijo que no tenia cabeza para pensar en eso ahora, que quería dedicarse al colegio y a sus estudios, pero el gesto de sus labios en ese momento era tan adorable que él solo tenía en su mente el robarle un beso y lo hubiera hecho si hubiera sabido como hacerlo, no escuchó el pretexto que le ponía la pálida, hubiera sido una buena manera de callarla, ya estaba empezando a cansar con su arrogancia al alabarse ella misma diciéndole lo buena estudiante que era y que no podía darse el lujo de distraerse de sus estudios por cosas tan insignificantes.
La interrumpió – dime ¿en realidad sientes algo por mí?- solía hacer eso, no sé si a veces llamarlo un defecto o una virtud el de preguntar tan directamente las cosas, tan de pronto.
Ella se quedó fría, se le borró toda arrogancia y sus palabras se cortaron en seco, para ella aclarar sus sentimientos era contar un secreto y era algo que no podía hacer
-¿qué?-es lo único que supo responder
Le dijo el dark calmadamente -quiero saber si sientes algo de una vez o sino para dejar de importunarte y para que no me estés dando excusas simples y repetidas- (por eso es que a veces pienso que es un defecto porque no tenía tacto, era demasiado sincero) oyendo aquello se quedo aun más fría, tanto que sus pequeños y bien formados labios se pusieron morados parecía muerta, la mas bella muerta.
- ¡no tienes derecho a preguntar eso!- apareció la violencia de la que él hablaba en su poema, era su manera de librarse.
- tal vez no pero creo que es mejor para ambos que sepamos esto- tenía razón pero ella no podía aceptar aquello era muy cerrada, ahora si se quedó helada en su pelo se formaron copos de nieve que brillaban como pequeños diamantes.
Y lloró (la tercera vez en seis meses) podríamos decir que era su mecanismo de autodestrucción, toda arma mortal secreta tiene uno, por si acaso cae en manos enemigas, cuando quieres desarmarla para descubrir sus secretos, explota para protegerse.
Tan fría se quedó que sus fragantes lagrimas caían como diminutos cubitos de hielo y hasta allí llego la preguntadera, el dark otra vez se sintió culpable de hacerla llorar (la segunda vez en seis meses) y claro, la abrazó de nuevo pidiéndole perdón y prometiéndole no presionarla de nuevo. Palabras que fueron un alivio para ella pues si él la empujaba un poco más hubiera terminado sabiendo que ella si sentía algo.
Ese incidente sentó un precedente de miedo para el dark ahora ya no sería capaz de presionarla para que ella le diga sus verdaderos sentimientos.
A veces tengo pena de ella, si quería ser el centro de todo y que alguien sea su esclavo para complacerla hubiera aceptado ser la rosa amarilla caída de la luna y el dark hubiera sido el idiota ideal, pero luego estaba su miedo a contar los secretos, y eso se estaba volviendo “cálculos en su riñón” aparecían su inseguridad y sus traumas, no podía querer a nadie libremente.
Por eso se puso sus discos viejos, para llorar porque sabía que ella le quería y sabía que había algo muy fuerte que le impedía aceptarlo, pero no le constaba. La pálida sabía muy bien como dejarle confundido, y esa incertidumbre le carcomía le enfurecía le subían miles de lagrimitas del corazón primero por la garganta y luego al pasar por su nariz le hacían cosquillas y en sus ojos se secaban por la energía, electricidad o lo que diablos sea que tuviera, se sentía como el niño al que prometen llevar al circo pero que nunca llevan, sabe que sus papás en realidad quieren llevarlo, pero nunca hay tiempo... nunca, y el niño todos los días mira la carpa cuando viene de la escuela con ojos ansiosos solo esperando a que llegue el día de visitarla de la mano de sus progenitores porque el no puede ir solo.
Se quedó dormido con la triste música encendida, sobre la cama que olía como la pálida, en una almohada húmeda de lagrimas y del hielo derretido que se le pegó del cabello que huele a flores al abrazarla, hielo de sorpresa, hielo de una fría situación, hielo producido por palabras, el hielo más frío: hielo de mujer.
4 de julio de 2009
Cap. 8 "De antecedentes familiares y trastornos de personalidad. El sabado de mañana"
Cáp. 8
“De antecedentes familiares y trastornos de la personalidad. El sábado por la mañana”
Se fue a su casa conduciendo muy lento, seguía flotando entre los arco iris de los autos que pasaban; la noche definitivamente se enfrió; una neblina emergía del piso y todo se veía misterioso, espectral, lúgubre, pegajoso.
Llegó a su casa, se sacó la ropa húmeda y melosa y se bañó para dormir, soñó la misma pesadilla que el jueves, de ahí en adelante sus sueños fueron únicamente pesadillas, todas las malditas noches después de eso, aunque al despertar no las recordara.
Ella en su casa se pudo dormir sin pesadillas pero en cambio empezó a perder la facultad de soñar, los maravillosos sueños “yellow” que solía tener fueron desapareciendo desde ese viernes, cada noche tenía 14 sueños distintos y perfectos, su cerebro engendraba aquello debido a la presión que los secretos guardados producían en ella, la madrugada de ese viernes solo fueron 13, era porque ahora alguien sabia algo que debía ser secreto, el “dark” sabía porque lloró y solo el.
El sábado ella despertó con la sola idea de volver a usar su nuevo juguete, se debatían sus confusos sentimientos entre la venganza y la atracción.
Necesitaba de atenciones, quería oír halagos quería ser consentida, necesitaba sentirse bella. Tenía una inseguridad tremenda en si misma desde que su padre desapareció un día, sin dejar rastro. Decían que se había evaporado
Su madre enloqueció en aquellos días empezó a ver todas las cosas de color café y se volvió muda, la chica pálida sufría demasiado en esa casa, era hija única, por eso tuvo que irse a vivir con su abuela un par de años en la capital hasta que su madre se recuperara; la señora pálida estuvo internada en el manicomio casi un año y medio.
En compañía de la abuela la chica pálida adquirió su marcada “amarillosidad” la abuela culpaba al padre de ella de evaporarse, “todos los hombres son iguales” decía y le enseño que los hombres son muy malos y que se debía sacar todo el provecho que se pudiera de ellos, aquella enseñanza fatal sumada a la crianza como nieta única y el desequilibrio que produce la falta de una figura masculina en los años de adolescencia la volvieron así vengativa e insegura, egocéntrica y cruel. A veces tengo pena de ella.
Hacía mucho frió el sábado por la mañana, empezó a llover de nuevo, era una llovizna ligera pero insistente, todo era muy gris, el dark amaneció deprimido (aun se sentía mal por como se había portado la noche anterior) e imaginaba que la pálida estaría igual además el aroma constante no le dejaba en paz es que las lagrimas que la pálida derramo sobre él impregnaron para siempre sus pulmones, se incrustó el olor en sus bronquios como un tumor maligno, nunca ella había llorado tan sentida sobre alguien, (en realidad casi nunca lloraba) y esa esencia triste y malévola que brotó por su glándulas lacrimógenas resultó ser la sustancia más poderosa, pobre dark ya nunca se iba a librar de ella se condenó, no solo estaba envenenado, también estaba enamorándose.
La llamó y ella percibía que lo iba a hacer por eso estaba al lado del teléfono, aguardando. Contestó y cuando oyó la seca voz del dark sintió calorcito a pesar del frío que hacía, el también sintió algo como calor mientras hablaron, los recuerdos de esas tardes de hace cinco años venían, fueron épocas doradas para los dos, y ya estaban olvidándolas de hecho lo hubieran olvidado todo si no se cruzaban sus vidas otra vez ese miércoles.
Ella estaba un poco más madura ahora, (el sufrimiento te hace madurar), pero los trastornos de personalidad también eran ahora presentes.
El no tenía suficiente valor para volver a preguntar porque había llorado, aun así conversaron por 1 hora y 1 segundo, y fue una linda conversación.
Fue fundamental aquella plática, los dos estaban depresivos, era la lluvia, ella se sintió consolada y cálida en su interior, la venganza parecía desaparecer de su mente es que el no era tan vacío como solían ser los pretendientes que siempre la rodeaban y eso la impresionaba, parecía que algo como el amor surgía en ella.
“De antecedentes familiares y trastornos de la personalidad. El sábado por la mañana”
Se fue a su casa conduciendo muy lento, seguía flotando entre los arco iris de los autos que pasaban; la noche definitivamente se enfrió; una neblina emergía del piso y todo se veía misterioso, espectral, lúgubre, pegajoso.
Llegó a su casa, se sacó la ropa húmeda y melosa y se bañó para dormir, soñó la misma pesadilla que el jueves, de ahí en adelante sus sueños fueron únicamente pesadillas, todas las malditas noches después de eso, aunque al despertar no las recordara.
Ella en su casa se pudo dormir sin pesadillas pero en cambio empezó a perder la facultad de soñar, los maravillosos sueños “yellow” que solía tener fueron desapareciendo desde ese viernes, cada noche tenía 14 sueños distintos y perfectos, su cerebro engendraba aquello debido a la presión que los secretos guardados producían en ella, la madrugada de ese viernes solo fueron 13, era porque ahora alguien sabia algo que debía ser secreto, el “dark” sabía porque lloró y solo el.
El sábado ella despertó con la sola idea de volver a usar su nuevo juguete, se debatían sus confusos sentimientos entre la venganza y la atracción.
Necesitaba de atenciones, quería oír halagos quería ser consentida, necesitaba sentirse bella. Tenía una inseguridad tremenda en si misma desde que su padre desapareció un día, sin dejar rastro. Decían que se había evaporado
Su madre enloqueció en aquellos días empezó a ver todas las cosas de color café y se volvió muda, la chica pálida sufría demasiado en esa casa, era hija única, por eso tuvo que irse a vivir con su abuela un par de años en la capital hasta que su madre se recuperara; la señora pálida estuvo internada en el manicomio casi un año y medio.
En compañía de la abuela la chica pálida adquirió su marcada “amarillosidad” la abuela culpaba al padre de ella de evaporarse, “todos los hombres son iguales” decía y le enseño que los hombres son muy malos y que se debía sacar todo el provecho que se pudiera de ellos, aquella enseñanza fatal sumada a la crianza como nieta única y el desequilibrio que produce la falta de una figura masculina en los años de adolescencia la volvieron así vengativa e insegura, egocéntrica y cruel. A veces tengo pena de ella.
Hacía mucho frió el sábado por la mañana, empezó a llover de nuevo, era una llovizna ligera pero insistente, todo era muy gris, el dark amaneció deprimido (aun se sentía mal por como se había portado la noche anterior) e imaginaba que la pálida estaría igual además el aroma constante no le dejaba en paz es que las lagrimas que la pálida derramo sobre él impregnaron para siempre sus pulmones, se incrustó el olor en sus bronquios como un tumor maligno, nunca ella había llorado tan sentida sobre alguien, (en realidad casi nunca lloraba) y esa esencia triste y malévola que brotó por su glándulas lacrimógenas resultó ser la sustancia más poderosa, pobre dark ya nunca se iba a librar de ella se condenó, no solo estaba envenenado, también estaba enamorándose.
La llamó y ella percibía que lo iba a hacer por eso estaba al lado del teléfono, aguardando. Contestó y cuando oyó la seca voz del dark sintió calorcito a pesar del frío que hacía, el también sintió algo como calor mientras hablaron, los recuerdos de esas tardes de hace cinco años venían, fueron épocas doradas para los dos, y ya estaban olvidándolas de hecho lo hubieran olvidado todo si no se cruzaban sus vidas otra vez ese miércoles.
Ella estaba un poco más madura ahora, (el sufrimiento te hace madurar), pero los trastornos de personalidad también eran ahora presentes.
El no tenía suficiente valor para volver a preguntar porque había llorado, aun así conversaron por 1 hora y 1 segundo, y fue una linda conversación.
Fue fundamental aquella plática, los dos estaban depresivos, era la lluvia, ella se sintió consolada y cálida en su interior, la venganza parecía desaparecer de su mente es que el no era tan vacío como solían ser los pretendientes que siempre la rodeaban y eso la impresionaba, parecía que algo como el amor surgía en ella.
Cap. 9 "De enfermarse, de lluvias que ya no son graciosas y de comer cosas saladas para declararse"
Cáp. 9
“De enfermarse, de lluvias que ya no son graciosas y de comer cosas saladas para declararse”
Enamorarse es en cierta manera enfermarse pues están implicados procesos no solo psicológicos sino también químicos.
Así que se puede decir que después de dos meses él estaba completamente “enfermo”, no pasaba semana en que por lo menos no hubiera hablado con la chica pálida o que hubieran salido.
Ella de acuerdo a su plan de venganza en parte, por su “amarillosidad” y por ese sentimiento que era lo más cercano a enamorarse que le surgió correspondía sus llamadas y aceptaba sus invitaciones.
En dos meses pasan muchas cosas, desde el viernes ese de noviembre llovía todos los días aun caían gotas de cola (un 18,35% era gaseosa), pero ya no era gracioso ni divertido, todo se puso pegajoso, los que se habían enriquecido con la sequía ahora quebraron, (los muy tontos habían fundamentado sus negocios en la venta de cola), muchas personas empobrecieron en esos dos meses, la gente ya no quería saber nada de ese liquido asqueroso, porque todo sabia a cola, los choclos crecieron rosados, y cada grano tenia gas, las coles las alverjas los porotos, las lechugas todo era rosa, todo era gaseoso, daba nausea.
La ropa olía a cola, solo el dark no sufría por aquello, en su nariz no había otro olor más que el de la chica pálida, incluso su ropa tenia ese aroma, cuando ella vertió sus lagrimas sobre el hombro de él, impregnó aparte de los pulmones también la ropa, y ese olor no se iba ni lavando, mas bien incluso se pegaba a las otras prendas de vestir que el tenía.
El sentimiento por ella crecía día a día, y no lo podía tener más adentro, decidió declararse, creía que con unos cuantos pequeños detalles que había hecho por ella entre noviembre y diciembre bastaría, que ya la había compensado.
La invitó un domingo a salir, la llevaría a comer algo muy salado, era lo más de clase en esos días pues todo tenía un saborcito dulce (por las lluvias), así que la sal se importaba y era carísima.
Encantada aceptó, era un lujo esa invitación, no podía rechazarla, además percibía las intenciones del dark.
Sus planes de venganza casi habían desaparecido, pero igual a ella lo que le gustaba era jugar con los sentimientos de la gente, por eso esperaba que el se declare para despreciarlo y darle luego esperanza, para ver hasta donde sería capaz de llegar por ganarse su amor.
En el fondo quería alguien que demostrara que realmente le amaba, pero su confusa manera de portarse hasta ahora le había hecho perder grandes oportunidades.
19 hombres se contaban como victimas pero el dark como lo iba a saber.
Del último se había enamorado pero, como siempre solo jugó con él y él la dejó ahora la odia a muerte; todos terminaban odiándola. Mientras vivió en la capital fue donde más victimas tuvo (18), cuando uno llegaba al barrio donde ella vivía se veían las paredes pintadas con graffiti llenas de leyendas ofensivas con el nombre de ella donde se cuestionaba la buena moral de su madre o la de ella misma. Desde que volvió todavía nadie había pintado nada en el barrio donde ahora vivía
El domingo salieron, él estaba muy nervioso, era la tercera vez que se iba a declarar a alguien, las dos anteriores veces no habían sido muy buenas experiencias, la primera vez que se declaró a alguien se sonrojó demasiado, sentía explotar la cara, le duró tres días el rubor en las mejillas, y lo peor es que no le aceptaron. La segunda vez en cambio tenía tanto miedo de decirlo que se le paralizó el dedo chico de la mano izquierda, aunque ahora ya no se sonrojó, era demasiado inocente para esas cosas, tampoco le aceptaron esa vez, siempre escogía mal de quien enamorarse.
Estaba lloviendo esa noche, y casi atropella a un perro por estar distraído, pensando en que decir y como decirlo, le tenía un enorme ramo de rosas amarillas y floripondios, ella le dijo que esas eran sus flores favoritas, claro si las usaba para sus menjurjes para el pelo, pero también le dijo que alguna vez le gustaría recibir una flor de loto.
Se bajo para timbrar y había un graffiti en la pared de la casa de la pálida recién pintado que decía “maldita cara de muerta hija de p...” y él no le prestó la más mínima atención, ni siquiera supuso que se refería a ella. El último de sus victimas, el numero 19, lo había pintado luego de enterarse de que ella ya tenía ahora un nuevo juguete.
Su nariz ya no sangraba cuando se veían pero el aroma seguía causando estragos en él, le causaba una tos seca.
Le dio el enorme ramo de flores, y ella muy emocionada le abrazó y luego fue a guardarlo en el ático donde tenía kilos y kilos de esas plantas.
Subió al carro, conversaron de cualquier cosa, de vez en cuando él tosía secamente, la llevo a cenar, pidieron ensalada de verduras saladas y para tomar un vaso de agua de mar (como pedir un vino de 1882.
Y luego del salado y costoso manjar fueron a dar vueltas en el carro, el no se animaba a soltar la lengua pero aquel sentimiento tenía que salir, si no lo decía iba a explotar.
La tos se le hizo más seca después de tanta sal, ella quería que ya se abra, le dio un empujoncito al preguntarle - ¿tienes algo que decirme?.
Él creía que ella ya suponía sus sentimientos y que aparte le correspondía, y eso le dio un poco de seguridad, por eso no se sonrojó tres días ni se le paralizó el dedo chiquito de la mano izquierda cuando le dijo poéticamente en el carro mientras conducía tal como lo había planeado, por semanas, que la amaba.
“De enfermarse, de lluvias que ya no son graciosas y de comer cosas saladas para declararse”
Enamorarse es en cierta manera enfermarse pues están implicados procesos no solo psicológicos sino también químicos.
Así que se puede decir que después de dos meses él estaba completamente “enfermo”, no pasaba semana en que por lo menos no hubiera hablado con la chica pálida o que hubieran salido.
Ella de acuerdo a su plan de venganza en parte, por su “amarillosidad” y por ese sentimiento que era lo más cercano a enamorarse que le surgió correspondía sus llamadas y aceptaba sus invitaciones.
En dos meses pasan muchas cosas, desde el viernes ese de noviembre llovía todos los días aun caían gotas de cola (un 18,35% era gaseosa), pero ya no era gracioso ni divertido, todo se puso pegajoso, los que se habían enriquecido con la sequía ahora quebraron, (los muy tontos habían fundamentado sus negocios en la venta de cola), muchas personas empobrecieron en esos dos meses, la gente ya no quería saber nada de ese liquido asqueroso, porque todo sabia a cola, los choclos crecieron rosados, y cada grano tenia gas, las coles las alverjas los porotos, las lechugas todo era rosa, todo era gaseoso, daba nausea.
La ropa olía a cola, solo el dark no sufría por aquello, en su nariz no había otro olor más que el de la chica pálida, incluso su ropa tenia ese aroma, cuando ella vertió sus lagrimas sobre el hombro de él, impregnó aparte de los pulmones también la ropa, y ese olor no se iba ni lavando, mas bien incluso se pegaba a las otras prendas de vestir que el tenía.
El sentimiento por ella crecía día a día, y no lo podía tener más adentro, decidió declararse, creía que con unos cuantos pequeños detalles que había hecho por ella entre noviembre y diciembre bastaría, que ya la había compensado.
La invitó un domingo a salir, la llevaría a comer algo muy salado, era lo más de clase en esos días pues todo tenía un saborcito dulce (por las lluvias), así que la sal se importaba y era carísima.
Encantada aceptó, era un lujo esa invitación, no podía rechazarla, además percibía las intenciones del dark.
Sus planes de venganza casi habían desaparecido, pero igual a ella lo que le gustaba era jugar con los sentimientos de la gente, por eso esperaba que el se declare para despreciarlo y darle luego esperanza, para ver hasta donde sería capaz de llegar por ganarse su amor.
En el fondo quería alguien que demostrara que realmente le amaba, pero su confusa manera de portarse hasta ahora le había hecho perder grandes oportunidades.
19 hombres se contaban como victimas pero el dark como lo iba a saber.
Del último se había enamorado pero, como siempre solo jugó con él y él la dejó ahora la odia a muerte; todos terminaban odiándola. Mientras vivió en la capital fue donde más victimas tuvo (18), cuando uno llegaba al barrio donde ella vivía se veían las paredes pintadas con graffiti llenas de leyendas ofensivas con el nombre de ella donde se cuestionaba la buena moral de su madre o la de ella misma. Desde que volvió todavía nadie había pintado nada en el barrio donde ahora vivía
El domingo salieron, él estaba muy nervioso, era la tercera vez que se iba a declarar a alguien, las dos anteriores veces no habían sido muy buenas experiencias, la primera vez que se declaró a alguien se sonrojó demasiado, sentía explotar la cara, le duró tres días el rubor en las mejillas, y lo peor es que no le aceptaron. La segunda vez en cambio tenía tanto miedo de decirlo que se le paralizó el dedo chico de la mano izquierda, aunque ahora ya no se sonrojó, era demasiado inocente para esas cosas, tampoco le aceptaron esa vez, siempre escogía mal de quien enamorarse.
Estaba lloviendo esa noche, y casi atropella a un perro por estar distraído, pensando en que decir y como decirlo, le tenía un enorme ramo de rosas amarillas y floripondios, ella le dijo que esas eran sus flores favoritas, claro si las usaba para sus menjurjes para el pelo, pero también le dijo que alguna vez le gustaría recibir una flor de loto.
Se bajo para timbrar y había un graffiti en la pared de la casa de la pálida recién pintado que decía “maldita cara de muerta hija de p...” y él no le prestó la más mínima atención, ni siquiera supuso que se refería a ella. El último de sus victimas, el numero 19, lo había pintado luego de enterarse de que ella ya tenía ahora un nuevo juguete.
Su nariz ya no sangraba cuando se veían pero el aroma seguía causando estragos en él, le causaba una tos seca.
Le dio el enorme ramo de flores, y ella muy emocionada le abrazó y luego fue a guardarlo en el ático donde tenía kilos y kilos de esas plantas.
Subió al carro, conversaron de cualquier cosa, de vez en cuando él tosía secamente, la llevo a cenar, pidieron ensalada de verduras saladas y para tomar un vaso de agua de mar (como pedir un vino de 1882.
Y luego del salado y costoso manjar fueron a dar vueltas en el carro, el no se animaba a soltar la lengua pero aquel sentimiento tenía que salir, si no lo decía iba a explotar.
La tos se le hizo más seca después de tanta sal, ella quería que ya se abra, le dio un empujoncito al preguntarle - ¿tienes algo que decirme?.
Él creía que ella ya suponía sus sentimientos y que aparte le correspondía, y eso le dio un poco de seguridad, por eso no se sonrojó tres días ni se le paralizó el dedo chiquito de la mano izquierda cuando le dijo poéticamente en el carro mientras conducía tal como lo había planeado, por semanas, que la amaba.
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